lunes 22 de junio de 2026

Seleccionados

Los inescrupulosos vendedores eligían a sus víctimas. Se trasladaron hasta las viviendas de los jubilados cuyas viviendas se encuentran ubicadas en la periferia del pueblo. Ingresaban a los humildes hogares y un minucioso recorrido por su interior le indicaban a los pasivos los muebles que les hacían falta. Aquí le vendría bien un placard; acá un mueble de cocina; habría que cambiar los colchones; y le falta un botiquín con espejo en el baño, aconsejaban los supuestos vendedores.

Después, la venta era un hecho.
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