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Con planillas de la ANSES, estafaron a jubilados

Los muebles adquiridos por jubilados del interior nunca llegaron, pero los descuentos siguen.
21 de enero de 2010 - 00:00
Desde hace más de un año jubilados de Palo Blanco (Fiambalá) sufren descuentos en sus haberes por muebles que nunca les fueron entregados. Se trataría de una más de las tantas estafas de las que son víctima los pasivos catamarqueños.

Esta vez, la maniobra de tipo fraudulenta habría sido realizada por una empresa con domicilio en esta ciudad capital, quien se aseguró de descontar -por el sistema de débito automático- las cuotas correspondientes a la compra de mesas, sillas, roperos, camas, colchones y todo tipo de mobiliarios en general. Pero todos esos muebles adquiridos en buena fe, nunca llegaron a su dueños. Y lo que es peor aún, siguen los descuentos pese a la terminalidad de los planes de pago.

Una veintena de jubilados de Palo Blanco, una localidad de Fiambalá distante a unos 50 kilómetros de la cabecera departamental, realizaron la operatoria con la supuesta empresa mobiliaria en diciembre de 2008. Y desde ahí hasta la fecha, sus padecimientos no tuvieron eco.

Según lo narrado por los damnificados, los supuestos vendedores de muebles llegaron muy bien vestidos y provistos con hasta fotocopiadoras portátiles, para realizar con inmediatez el llenado de fichas con el correspondiente acompañamiento de documentación. Pero además, traían consigo planillas de la ANSES conteniendo información de los pasivos, tales como el monto de haberes y la dirección exacta de cada uno.

Con todo un viso aparente de legalidad, más el trato cordial, la venta de muebles fue un éxito para la empresa.

Y de hecho, las cuotas eran accesibles y los muebles del catálogo justificaban el gasto. Si los planes eran de 6, 8 y hasta 12 cuotas.

Los jubilados realizaron las denuncias correspondientes y tomó intervención la Fiscalía de Tinogasta. También en el ANSES se planteó la problemática, pero los descuentos siguen y nadie ofrece respuestas. INCUMPLIMIENTO? También en la ciudad de Fiambalá vendieron muebles a los pasivos. Y aunque llegaron los pedidos, los jubilados aseguran que no responden a las características de los ofrecidos.
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