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Fiambalá, el feudo que “Coco” Quintar creó a su medida

Este año consiguió ampliar su poderío al imponer a su hijo Bernardo Quintar como senador por Tinogasta. También la diputada Fanny Salva es su aliada en la estrategia de consolidación de poder del ex castillista, hoy brizuelista ferviente.
6 de mayo de 2009 - 00:00
Aunque suene a historia pasada, en Catamarca el feudalismo es una realidad que se consolida día a día y ofrece enorme poder a quienes lo detentan. La comarca de Fiambalá es, desde hace casi cuatro décadas, el ámbito donde Amado David Coco Quintar, hombre nacido en esas tierras hace ya 65 años, ha creado su propio imperio bajo el cobijo de algunos políticos a los que supo acompañar con una fidelidad que muchas veces rozaba la obsecuencia.

Así, creció políticamente bajo la protección del ex gobernador Arnoldo Castillo. Fui un hombre de Arnoldo, reconoció hace poco, tras marcar sus diferencias insalvables con el heredero de aquel, Oscar Castillo, con quien actualmente se disputa -con muchas menos chances- la candidatura a senador nacional, el gran sueño de Quintar que, otra vez, parece escapársele de las manos.

Con la llegada de Brizuela al poder, su alineamiento político viró de celeste a celeste-disidente y de allí a un brizuelismo sin tapujos, al punto que se convirtió en un hombre de confianza del Gobernador.

Semejante capacidad para adaptarse a las vicisitudes de la política vernácula le sirvieron para ir consolidando un poder que refrendó una y otra vez en las urnas ante un Fiambalá que, pese a las críticas, lo apoyó incondicionalmente, aunque hay quienes aseguran que ese apoyo esconde también algo de temor. Yo me sometí a las decisiones del pueblo, siempre, y nunca perdí una elección interna ni partidaria. Soy un producto de las urnas, se vanagloriaba, tiempo atrás, ante El Ancasti.

Este 2009, con dos elecciones en puerta y una táctica que -pensaba- lo catapultaría al Congreso Nacional, Coco Quintar había pergeñado un plan casi perfecto para que su feudo alcanzara dimensiones insospechadas: su hijo Bernardo Quintar fue candidato a senador por Tinogasta y ganó el departamento. La diputada Fanny Salva, colaboradora de su más estrecha confianza, fue electa concejal por Fiambalá. En el enroque soñado por Quintar, si él era elevado a la categoría de senador, tendría que dejar una gestión municipal a medias pero ya estaría su estrecha colaboradora como presidenta del Concejo Deliberante y, por tanto, asumiría de facto la comuna hasta los próximos comicios. Pero el plan perfecto, al parecer, no podrá concretarse. Al menos si, con los indicios dados hasta ahora, el FCS unge la candidatura de Oscar Castillo para que siga en el Senado.

Más allá de este traspié, los hilos de Fiambalá siguen estando, como hace casi cuatro décadas, bajo su completo dominio. Primero como delegado comunal por Fiambalá (1981-1983), cuando aún no había sido elevado a la categoría de municipio, también como diputado provincial (1985-1989) y como intendente, desde 1991 a la actualidad, por casi 20 años consecutivos. Ahora, con dos de sus alfiles -su hijo y la diputada Salva- en espacios estratégicos de poder, Quintar vuelve a ver crecer el feudo que fue creando a su medida.
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