La Cámara Penal N°3 condenó a Jorge Antonio Cruz Oliva a tres años de prisión en suspenso y seis años de inhabilitación para conducir por la muerte de Luis Enrique González, de 45 años. La familia esperaba una condena de cumplimiento efectivo y recibió el fallo con profundo dolor y bronca frente a los Tribunales.
- El Ancasti >
- Policiales >
Tres años en suspenso por un siniestro fatal: dolor de la familia tras el veredicto
La familia de la víctima esperaba prisión efectiva y recibió el fallo con dolor y bronca frente a la Cámara Penal Nº 3.
Finalmente se conoció este jueves el veredicto en el juicio por la muerte de Luis Enrique González, de 45 años, ocurrida el 25 de septiembre de 2024, en calle 8 de Nueva Coneta, cuando fue impactado por un Volkswagen conducido por Jorge Antonio Cruz Oliva, quien circulaba a más de 100 kilómetros por hora en una zona rural.
La Cámara Penal N°3, presidida por el juez Jorge Palacios, junto a los vocales Patricia Olmi y César Soria, resolvió imponer a Cruz Oliva una pena de tres años de prisión en suspenso y seis años de inhabilitación para conducir.
El fallo generó una fuerte reacción entre los familiares de Luis Enrique González, quienes permanecieron frente al edificio de Tribunales durante la jornada. Esperaban una condena de cumplimiento efectivo y recibieron la decisión judicial con evidente dolor, indignación y bronca.
El desenlace se produjo luego de un debate en el que uno de los puntos centrales estuvo relacionado con el supuesto consumo de alcohol. En el lugar del hecho, el alcoholímetro había arrojado un resultado positivo, pero posteriormente el análisis de sangre realizado en laboratorio, aproximadamente cinco horas después, dio negativo.
Durante el juicio, tanto la Fiscalía como la defensa cuestionaron las condiciones en las que se utilizó el alcoholímetro, señalando la falta de personal especializado o debidamente capacitado y las dudas respecto de la homologación del instrumental. La oficial de apellido Ávila, que intervino en el procedimiento, también habría reconocido no tener conocimientos suficientes sobre el funcionamiento del dispositivo.
Finalmente, esa circunstancia no fue considerada como agravante y la acusación quedó centrada en el exceso de velocidad.
Cruz Oliva, además, se declaró confeso, pidió disculpas a los familiares de la víctima y no registra antecedentes penales, elementos que fueron valorados al momento de establecer la pena.
La Fiscalía había solicitado tres años de prisión en suspenso y seis años de inhabilitación para conducir, mientras que la querella había reclamado una pena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo.
Con el veredicto ya conocido, la escena frente a Tribunales estuvo marcada por el contraste entre una sentencia que permite a Cruz Oliva evitar el cumplimiento efectivo de la prisión y el reclamo de una familia que, desde la muerte de Luis Enrique, esperaba una respuesta judicial diferente.
Dolor, impotencia y bronca quedaron reflejados en los familiares al conocer el fallo. Para ellos, la condena no alcanzó la dimensión de lo que significó perder a Luis Enrique González, un hombre de 45 años cuya vida terminó en aquel siniestro vial de Nueva Coneta.