Un hombre de apellido Bogas Olivera denunció que un empleado judicial y un expolicía junto a otras personas lo estafaron y extorsionaron por $7 millones, tras la venta de un auto usado por el que entregó dos automóviles en forma de pago.
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Piden investigar a supuesta banda por estafa y extorsión
Denunciaron a un supuesto expolicía, un enfermero y a un empleado judicial por una extorsión de $7 millones. La causa fue girada a la Fiscalía de Instrucción N° 8, a cargo de Sebastián Pelisari.
Daniel Ortega, abogado patrocinante del damnificado, explicó que “un empleado judicial con un enfermero que cuenta con varias causas judiciales y su mano derecha, un expolicía que hacía de vigilante en la financiera RT Inversiones, estafaron a mi cliente con un auto que vendieron dos veces y lo transfirieron sin tenerlo esperando que surja el problema para extorsionar al damnificado, pidiéndole dinero a cambio de solucionar el inconveniente. Mientras tanto, ganan tiempo acusando el uno al otro” y así la víctima pierde tiempo y dinero.
Efectivamente, la denuncia penal fue radicada el martes de la semana pasada y girada a la fiscalía de Instrucción N° 8, por hechos que ocurrieron a fines de enero de 2023.
De acuerdo a los dichos de Bogas, el 31 de enero de ese año, a través de un vendedor de autos usados, de apellido Tula, compró un automovil Vokswagen Vento 2.5cc. a un sujeto de apellido Castro, que contaba con “todos los papeles en orden”.
Al momento de la entrega del rodado, Bogas entregó dos automotores como pago, cancelando la operación y accediendo al formulario de transferencia (N° 08), firmado por Castro y su esposa en una escribanía.
Meses después, Bogas vendió el Vento a un hombre de apellido Frías, oriundo de Tucumán, quien en abril de este año al intentar firmar el formulario N° 08 de transferencia se dio con la sorpresa de que el auto estaba registrado a nombre de un individuo de apellido Bustamente, quien supuestamente también le había comprado el auto a Castro y a su esposa.
Pasaron las semanas y la Policía de Tucumán le secuestró el auto a Frías, quien circulaba con esa irregularidad en los documentos del rodado.
Frías le reclamó a Bogas. Bogas le preguntó a Bustamante cómo es que había comprado el auto siendo que quien se lo vendió no lo tenía en su poder. Bustamante le contestó -según Bogas-, que debía hablar con un sujeto de apellido Cornejo quien “tenía contacto con Castro y que él solo resultaba una personas que prestó el nombre para que se realice la transferencia del rodado a su favor y que no era comprador del mismo”.
Bogas buscó al tal Cornejo que resultó ser empleado judicial, quien le habría exigido la suma de $7 millones a cambio de una solución para el inconveniente con los documentos.
El damnificado explicó además que la transferencia a su favor se realizó ante una escribanía días previos a que el mismo auto sea vendido a Bustamante. Se supo, además, que la transferencia del auto a nombre de este último fue ingresada a un registro del automotor 30 días después de que Bogas firmara ante un escribano. “Castro, quien sería policía por lo que él dice, trabajaría con Cornejo quien operaría con la compra y ejecución de deudas documentadas con el enfermero Bustamente, quien figura como titular del auto en cuestión”, manifestó el damnificado.
Sostuvo, además, que Castro -a quien pertenecía el auto-, “negó haber firmado el N° 08 a Bustamente al tiempo que reconoció tener deudas con Cornejo por otra operación que también involucra a Bustamente, que se tramita en el Juzgado Comercial N°1”. Para finalizar, Bogas y su abogado consideraron: “Estamos ante una clara maniobra de estafa compleja y estelionato”.n