Justicia restaurativa en el Tribunal Penal Juvenil
Mediación Penal Juvenil: "Una herramienta que abre una puerta para la solución de conflicto"
Se realizó la primera audiencia de mediación penal en este fuero especializado. Operadores judiciales destacaron el valor de esta herramienta para llegar a soluciones pacíficas al conflicto.
El Tribunal Penal Juvenil de Catamarca dio un paso concreto en consonancia con la "Justicia Restaurativa". Se concretó la primera audiencia en el marco de la Mediación Penal Juvenil, con resultado positivo. El caso se originó a partir de una investigación por “encubrimiento por receptación” —previsto en el artículo 277 del Código Penal—, luego de que un adolescente adquiriera una motocicleta que había sido sustraída a la víctima.
En el proceso participaron el defensor Penal Juvenil Daniel Veliz y la asesora de Menores Daniela Faerman Cano y se llevó a cabo en el Centro de Mediación Judicial de la provincia. Las partes tuvieron sus audiencias, cada uno en su propio espacio. Consultado por El Ancasti, el defensor Penal Juvenil Veliz fue contundente sobre el resultado concreto del caso. "Hubo un pedido de disculpas por parte del chico. Pidió perdón a la víctima. Él vino a repararla. La familia se hizo cargo. Hay una compensación económica y va a hacer trabajo comunitario", describió. Como resultado de ese acuerdo, con el cumplimiento de esas obligaciones, se extinguirá la acción penal en su contra.
Veliz también situó la herramienta en el escenario que se avecina con la sanción de la nueva Ley Nacional 27801 de Régimen Penal Juvenil, que entrará en vigor en septiembre próximo y bajará la edad de imputabilidad a los 14 años. "Este nuevo régimen va a generar un desborde de trabajo. Esta herramienta abre una puerta para la solución de conflictos que quizás son menores y quizás no era necesario que estén en el proceso de una causa penal, pero hoy, bajo estas nuevas reglas del juego, van a estar dentro de ese proceso, con todo lo dañino que es tanto para la víctima como para el adolescente acusado", advirtió.
"Usar este tipo de herramienta es sumamente importante. Puede sumar a tener una sociedad mejor, que podamos entendernos más", consideró.
Por su parte, la asesora Faerman Cano consideró que "fue un espacio muy humano; las mediadoras pudieron transmitir muy bien las posiciones".
Además, la asesora destacó especialmente lo que significó para su asistido. "Lo vi muy provechoso, sobre todo para él, desde lo que me toca como organismo que vela por los derechos de niños, niñas y adolescentes: que pueda comprender el daño que generan ciertas conductas, que pueda asumir su responsabilidad, más que nada desde lo social, que pueda reconciliarse con la sociedad que muchas veces juzga a los chicos tan livianamente, excluyendo otra mirada", expresó.
Faerman Cano también destacó el entorno de protección en el que transcurrió la audiencia. El chico estuvo acompañado en todo momento por su abogado defensor, por la asesora y por su familia. "Se intervino con ese plus de protección que se necesita", precisó. A la vez, consideró que lo más valioso fue que el adolescente pudo poner en palabras, en un espacio habilitado para su escucha, algo que estaba por fuera de la lógica punitiva del proceso penal. "Fue muy provechoso poder reconciliarse la sociedad con los chicos y los chicos con la sociedad, en este ida y vuelta de los adolescentes", reflexionó.
Prueba piloto
Este resultado no es casual ni improvisado. El Plan Piloto de Mediación Penal Juvenil fue puesto en marcha en marzo de este año por la Corte de Justicia, mediante la Acordada N° 4770, aunque la herramienta ya estaba prevista desde 2019 en el artículo 72 de la Ley Provincial 5544 de Régimen de Responsabilidad Penal Juvenil. Razones operativas habían postergado su implementación hasta ahora.
Al presentar el programa, la ministra Fernanda Rosales Andreotti, presidenta de la Sala Penal de la Corte, había sido clara sobre la filosofía que lo sostiene. "Creemos que son herramientas muy valiosas para determinados hechos y determinados casos, siempre en el marco de la voluntariedad y la interdisciplina, que en el caso de niños, niñas y adolescentes es muy importante", señaló. El programa contempla un esquema de co-mediación: un abogado mediador trabaja junto a una psicóloga con formación en materia penal juvenil, para atender no solo los aspectos normativos sino también los emocionales y relacionales de cada caso.
En ese mismo sentido, Rosales Andreotti había subrayado la oportunidad histórica que representa el programa. "Es el momento oportuno para demostrar que hay otro camino y que el encierro de los niños no es el único camino posible ni la única alternativa viable", afirmó al lanzar la iniciativa. El programa se evaluará durante un año, con ajustes según los resultados que arroje la práctica.