jueves 22 de febrero de 2024
Había desaparecido el 11 de enero de 2023 y sus restos aparecieron en marzo

Karina Chazarreta: entre el deseo de una familia y los círculos de la violencia

Se conocieron las conclusiones de la autopsia psicológica postmortem. Karina se encontraba en un espiral de violencia.

El 11 de enero de 2023, Karina Verónica Chazarreta dejó todo preparado para despedirse. Lo hizo a su modo; durante semanas su paradero fue un misterio. La aparición de sus restos óseos en marzo –que luego se confirmaron que eran de ella- fue la punta del ovillo para arrojar luz ante la incertidumbre.

Ese día –una jornada laboral- Karina no llevaba su ropa de trabajo. Se vistió con ropa –como quien dice- “para salir”. Dejó su casa limpia; hizo la limpieza durante esa madrugada porque no podía dormir. No llevó su celular ni motocicleta, ni sus documentos ni demás efectos personales. Sólo llevaba consigo su mochila. En el amanecer de ese día se perdió su rastro.

De acuerdo con la autopsia psicológica postmortem que se realizó para tratar de esclarecer su desaparición y establecer una probable causa de muerte, no era la primera vez que Karina se ausentaba varias horas, como si hubiera desaparecido del mapa. Para ella, había un motivo que la impulsaba a desaparecer: la violencia ejercida por su pareja Cristian Ortega. Cada vez que Karina desaparecía se debía a algún conflicto con él.

La vida de Karina fue marcada por las ausencias y abandonos. Formar una familia era más que un sueño. Representaba para ella una manera de establecerse, de sentirse parte de algo. De muy joven formó pareja con Ortega y tuvieron tres hijos varones. Ella era el sostén de esa familia y realizó todas las gestiones que pudo para conseguir la casa, mantener y sacar adelante a sus hijos. En la mañana, trabajaba en el Vivero Municipal y por la tarde se dedicaba a tareas informales para generar otro ingreso.

Sin embargo, la sombra de la violencia siempre estuvo sobre ella. Desde hacía cinco años, su situación de pareja se venía desgastando a causa de los malos tratos. La violencia siempre estuvo en su pareja, desde que se inició. Karina realizó denuncias pero luego las retiraba. El círculo de la violencia daba vueltas y vueltas y cada vez se hacía más pequeño pero, a la vez, más profundo, como un espiral.

La violencia fue en aumento y entre episodio y episodio cada vez había menos margen de tiempo. Desde la segunda mitad de 2022, cada vez era más difícil sobrellevar la situación. Todos en su entorno familiar alimentaban esa violencia. Sus hijos aprendieron las conductas violentas de su padre. Podría decirse, que la vida de Karina es el caso testigo de como la violencia como una conducta cultural que se aprende. Con tal de mantener su sueño, aguantó y pagó un alto precio.

Cuando Karina tomó la decisión de desaparecer, decidió dejar su motocicleta. Tenía un motivo; tenía la sensación de que la perseguían a través de un geolocalizador. Por pedido de su pareja, uno de sus hijos colocó un geolocalizador en el teléfono y en el ciclomotor. Las consecuencias de esto fueron devastadoras para ella. A la violencia perpetrada por su pareja, se sumó el maltrato de sus hijos. Quedaron los registros de la violencia de Ortega para con Karina: violencia verbal, psicológica, física, económica y sexual.

A principios de 2023, Karina tenía pensado poner fin a su vida. Empezó a investigar cómo autoeliminarse. A ello, se sumó otro episodio de violencia por parte de su pareja. Fue devastador para ella. Pese a esto, para Karina lo más importante era tener a su familia, aunque para ello debía callar secretos.

En sus últimos 45 días quedaron de manifiesto –aunque nadie lo veía- las señales de la situación de riesgo en la que se hallaba. La violencia la acorraló y la asfixió. Hizo mella en su salud mental, arrasada por los reiterados episodios de violencia vividos. Su historia de vida fue cíclica, con la violencia como eje. Inició este espiral su pareja y continuaron sus hijos, quienes aprendieron estas conductas. Así, naturalizaron la violencia.

Su deseo de familia se desmoronó y ella no pudo mantenerse en pie. Sus hijos, que antes intercedían para defenderla, dejaron de socorrerla. La violencia es una conducta que se aprende. Ante este dolor, Karina empezó a potenciar rasgos autodestructivos y preparó todo para irse pero nadie vio las señales de su despedida.

Frustraciones

En la historia de Karina se advierten dos situaciones que hicieron mella en su vida. Mantuvo una incansable búsqueda de su padre, a quien no conoció. Su madre jamás dio datos sobre él. La ausencia de su padre era motivo de tristeza. Quería cerrar una etapa pero no lo concretó.

Karina era una mujer “aspirante”, quien siempre buscó el modo de salir adelante y hacer frente a la vida. En 2010 comenzó a trabajar, a través de una beca, en el Vivero Municipal. Sin embargo, en 2022 no pudo lograr la planta permanente. Esta situación causó más problemas con su pareja.n

Crónica

A principios de diciembre pasado, Karina denunció a su expareja Cristian Ortega por amenazas. El Juzgado de Familia de Primera Nominación impuso restricciones, entre otras medidas.

El 11 de enero, Karina fue denunciada como desaparecida.

El 25 de marzo, en inmediaciones del taller de la empresa de transporte El Nene, en la zona norte de la Capital, aparecieron restos humanos. De acuerdo con las primeras pericias, se trataba de una mujer de entre 35 y 45 años.

El 15 de mayo se confirmó que se trababa de Karina Chazarreta.

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