El policía Luis Miranda fue excarcelado tras el cumplimiento de una caución de un millón de pesos. El hombre está acusado de haber intentado hacer justicia por mano propia junto a su padre y su hermano. El hecho ocurrió la madrugada del 5 de enero, cuando ingresaron a una casa con intenciones de recuperar un parlante que les habían robado. Estaban armados.
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"Justicia por mano propia": excarcelaron al policía Miranda
Estaba detenido desde el 5 de enero. Está acusado de haber ingresado armado junto a su padre y un hermano, a una casa para recuperar un parlante que les habían robado.
Fuentes judiciales consultadas por El Ancasti confirmaron que la Fiscalía ordenó la excarcelación para Miranda, quien seguirá ligado al proceso y está imputado por “sustracción y retención de una persona con la finalidad de obligarla a que haga algo contra su voluntad, doblemente agravado por el empleo de un arma de fuego y por la participación de tres o más personas, y lesiones leves en concurso real y amenazas coactivas agravadas por el uso de armas y lesiones leves en concurso real”.
Tras el cumplimiento de la caución, Miranda recuperó la libertad el pasado lunes.
El hombre junto a su padre y su hermano son defendidos por el abogado Juan Pablo Morales.
El 9 de enero, la fiscal Gabriela De Marcos, a quien le tocó intervenir al comienzo de la causa, había pedido la audiencia de control de detención para Miranda, en tanto que solicitó que sean excarcelados su padre Luis y su hermano Federico Miranda.
En la audiencia desarrollada en el Juzgado de Control de Garantías, el juez Marcelo Sago confirmó la detención para el oficial inspector de la Policía de la Provincia.
El caso
El grave incidente sucedió el viernes 5 de enero alrededor de las 5 de la madrugada en una vivienda ubicada en el pasaje Jerusalén casi esquina con Florida, a escasos metros de la avenida Costanera, en el sureste de la ciudad.
Los tres individuos de apellido Miranda llegaron a bordo de un automóvil Peugeot 208 blanco y munidos de armas de fuego amedrentaron a un grupo de jóvenes que habían estado compartiendo comidas y bebidas en una vivienda.
Los sujetos los acusaban de haberles robado un parlante por lo que les exigieron, mientras amenazaban con las armas, la devolución del aparato musical.
En pleno forcejeo resultó herido uno de los jóvenes, quien sufrió cortes en su cabeza tras recibir un culatazo por lo cual el policía junto a sus familiares se marcharon raudamente.
Una vez que la Policía tomó conocimiento del incidente fue hasta la casa de la familia Miranda, ya que el herido y otros testigos los habían identificado y dieron esa información a los uniformados, quienes aprehendieron a los sospechosos cuando estaban en su casa ubicada en calle Zurita al 900, en el centro de la ciudad.
Luego, con autorización judicial, se allanó el domicilio y se secuestró el parlante de color negro, un revólver largo calibre 32 y el automóvil Peugeot en el que se conducían.n