Un fallo inédito tuvo lugar en los últimos días en la Justicia de Familia de la provincia y sentó jurisprudencia: la jueza Olga Amigot Solohaga escuchó el pedido de una adolescente he impidió que su progenitor la cambie de colegio. Se trata de un fallo con perspectiva de niñeces y la magistrada anheló que este tipo de resoluciones "dejen de ser una rareza".
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Jueza impidió que una adolescente sea cambiada de colegio
La adolescente, quien esta viviendo una situación de conflicto familiar, solicitó -a través del abogado de su madre- hablar con la jueza para poder expresarle su deseo de permanecer en su colegio actual en contra del deseo de su progenitor de cambiarla. La magistrada del Juzgado de Familia de Segunda Nominación la escuchó y tras un estudio interdisciplinario le dio la razón.
Es el primer fallo de este tipo, por lo que sentó jurisprudencia.
Luego de que el fallo tome estado público la magistrada dialogó con el medio Tiempo Argentino, donde contó que “fue un caso con particularidades. Y se replicó tanto que me ha sorprendido. Cuando se trata de niños, niñas y adolescentes, en la mayoría de los casos del fuero de Familia las causas son reservadas. Pero es importante que la ciudadanía conozca este tipo de resoluciones para cambiar la mirada sobre las niñeces. Verlos como sujetos de derechos. Como a cualquier persona. Tenemos un sinfín de tratados que así lo respaldan. Esa es mi perspectiva”, definió.
La adolescente en cuestión creció en un ámbito donde ya había sido judicializado el conflicto familiar, en el marco de un proceso de divorcio complejo. En ese contexto y ante una nueva situación de conflicto –vinculada a su educación, pero no sólo eso-, ella pidió a través de la abogada de su madre conversar con la jueza.
“Ella pide hablar conmigo y accedo. No tenemos en la provincia de Catamarca todavía la figura del abogado del niño (una deuda pendiente en muchas provincias), pero sí asesoras de menores. La escucha activa se hace ante ellas”, contó Amigot Solohaga.
“Pudimos constatar a través de la interdisciplina que estaba existiendo una situación de vulneración sobre su persona. La estaban violentando psicológica y moralmente”, relató la magistrada.
Si bien el caso tuvo “varias aristas”, trascendió por darle prioridad a la adolescente en la elección de dónde seguir su educación secundaria. Preservando los detalles para resguardar la identidad de la joven, la jueza contó que asiste a una escuela privada con una orientación relacionada con lo que ella quiere para su futura carrera. “Nada tenía que ver con la escuela donde el progenitor la quería cambiar. Hubiera sido perjudicial para su interés superior”, explicó.
El cambio que el hombre pretendía –y que la Justicia rechazó- no estaba relacionado con una cuestión económica. “Simplemente creo que obedecía más a una cuestión cultural, de idiosincrasia, de lo que él entendía que era lo mejor para que ella tuviera una salida laboral. Pero no tenía que ver con lo que ella quiere hacer en su vida”.
Además, remarcó Amigot Solohaga, a la adolescente “le había costado sociabilizar. Hizo mucha terapia, ama su escuela, es su espacio de acompañamiento. Desde muchos puntos de vista era negativo acceder al cambio de escuela”.
