miércoles 10 de agosto de 2022

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Homicidio agravado por el vínculo

Fiscal pidió prisión perpetua para los padres acusados de matar a su beba

El representante del Ministerio Público Fiscal mantuvo la acusación de "homicidio agravado por el vínculo". El jueves, tras la última palabra, se dará a conocer el veredicto.

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17 de mayo de 2022 - 10:35

En el ámbito de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Tercera Nominación, esta mañana se llevó a cabo la instancia de alegatos, por el homicidio de la beba de cuatro meses, ocurrido en abril de 2019, en Tinogasta. Daniela González y Juan Antonio Olivera, los padres de la víctima, comparten en el banquillo de los acusados. El fiscal mantuvo la imputación de “homicidio agravado por el vínculo” que pesa sobre ambos y pidió la única pena prevista para este delito, prisión perpetua. El jueves los imputados tendrán la oportunidad de expresar una última palabra; luego, se dará a conocer el veredicto.

El Tribunal está integrado por los jueces Jorge Palacios, Marcelo Soria y Patricia Olmi. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Miguel Mauvecín. La defensa de González es ejercida por el abogado del foro local Julián Quintar. En tanto que la defensora Penal Oficial de Segunda Nominación Florencia González Pinto asiste a Olivera.

En su alegato, el fiscal de Cámara consideró que ambos acusados recurrieron a “maniobras para mentir”. Detalló que el imputado Olivera “dijo que (la bebé) se había broncoaspirado pero no hubo signos de broncoaspiración”.

El fiscal Mauvecín señaló que la acusada “no actuó bajo presión” y que “no estaba condicionada”. “La niña fue víctima de sus padres; tenían el deber de protegerla. La muerte se produjo por acción directa. Se aprovecharon de un ser indefenso y vulnerable. La llevaron a su muerte”, sostuvo.

El representante del Ministerio Público Fiscal mantuvo la imputación para ambos, “homicidio agravado por el vínculo en calidad de coautores”. A la vez, advirtió que para este delito la pena es absoluta, por lo que se puede merituar un tope. En consecuencia, pidió la única pena prevista, prisión perpetua, el máximo castigo. Debido a que ambos acusados llegaron al debate en libertad –habían vencido los plazos para la prisión preventiva-, alertó sobre el peligro de fuga y el riesgo procesal, por lo gravoso de la pena. “Ambos tienen la posibilidad de trasladarse a otra provincia”, remarcó. Por ello, solicitó la inmediata detención.

Defensas

A su turno, el defensor Quintar se opuso al planteo del fiscal de Cámara. “La madre no estaba en la casa. La niña estaba al cuidado del padre. No estaba (la madre) al momento de la agresión, del terrible acto violento. Mi defendida no pudo actuar como una leona”, señaló.

En el defensor detalló que González tiene un 95 % de incapacidad visual. Dada esta condición, Quintar consideró que su asistida “no pudo determinar al tiempo de los hechos con quién vivía. La familia de él le decía que la niña no era su hija. No se probó que mi defendida haya participado en los hechos de violencia. La niña venía siendo golpeada y no se daba cuenta”, aseguró.

En este sentido, indicó que una psicóloga “le abrió los ojos. ‘Tu hija no murió; te la mataron a golpes’ –palabras tomadas de la declaración en debate por la acusada-. Su concubino la estafó y le mató a su hija. Terrible golpiza le dio Olivera”, destacó. El defensor advirtió que la causa de muerte de la niña fue traumatismo de cráneo de 72 horas. Para Quintar coincidió con el relato de la denunciante, quien había manifestado que la bebé estaba a cargo de su padre, mientras ella iba al hospital a tratarse la mordedura de un perro.

“Rechazo la imputación del Ministerio Público Fiscal; no se probó ningún hecho”, planteó. Solicitó la absolución para su asistida. A la vez, consideró que no hay riesgo procesal y, en su defecto, que se ordene “prisión domiciliaria por su discapacidad”.

Finalmente, la defensora González Pinto advirtió que debe haber certeza. En este contexto, destacó que solamente se pudo probar la muerte de la niña y su causa. En tanto que por las circunstancias de tiempo y modo hay duda.

“Se constataron diversas lesiones, el síndrome del niño maltratado. González estaba al cuidado de la niña y Olivera trabajaba todo el día. Los roles estaban bien definidos. Hay duda sobre cómo ocurrieron los hechos. Quedó demostrado el maltrato infantil”, detalló.

No obstante, consideró que si bien no hubo dolo, “tal vez” sí hubo “negligencia en los cuidados parentales”. Con base a las dudas, peticionó la absolución o, en modo subsidiario, que se lo condene por “homicidio culposo por su accionar negligente”. También pidió que mantenga la libertad hasta que la sentencia quede firme y que se fijen las restricciones pertinentes.

Finalizados los alegatos, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio. La audiencia se reanuda el jueves, con la última palabra. Luego, los magistrados deliberarán el veredicto.

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