jueves 19 de enero de 2023

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Nueva jornada del Juicio

Fernando Báez Sosa: declararon los familiares de los rugbiers

Familiares de seis de los ocho imputados se presentaron como "testigos de concepto" citados por la defensa.

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Ayer comenzaron las declaraciones de los familiares de los ocho rugbiers imputados por el crimen de Fernando Báez Sosa, el 18 de enero de 2020 en Villa Gesell. María Paula Cinalli y Rosalía Zárate, madres de Blas Cinalli y de Máximo Thomsen, se sentaron a declarar ante el Tribunal Oral en los Criminal N°1 como “testigos de concepto” citados por la defensa. María Paula Cinalli lo definió como “una desgracia” y habló sobre su estado de salud: "He perdido el oído y la vista de un ojo producto de una enfermedad genética por la que he sido operada doce veces. En tres años me apareció un tumor, no es maligno, pero me lo voy a tener que operar”. Mientras que Rosalía Zárate habló de “una pesadilla” y se ahogó en un llanto. En su relato, Rosalía habló de acoso mediático: “Empezaron a ir a mi casa, a la casa de los abuelos, a la de los vecinos y a mi trabajo. Al final renuncié y me quedé sin obra social”; la mujer era Secretaria de Obras Públicas de la Ciudad de Zárate en el momento del crimen. También comentó que padece cáncer y que está con tratamiento desde hace dos años.

En la jornada de hoy declararon Mauro Pertossi, padre de Ciro y Luciano Pertossi; Héctor Benicelli, padre de Matías Benicelli; y María Alejandra Guillén, madre de Enzo Comelli. Para la anteúltima jornada también estaba prevista la palabra de Érika Edith Pizzatti, madre de Ayrton Viollaz, pero el abogado Hugo Tomei desistió de su testimonio a último momento porque la mujer “se descompuso”.

Mauro Pertossi, padre de Ciro y Luciano, tío de Lucas y padrino de Blas Cinalli, contó que después de 25 años como empleado de Toyota Argentina, la automotriz le solicitó que se desligara. “Ahora no consigo trabajo, el sostén de la familia es mi esposa”, dijo. También aseguró que recibía amenazas. “Están hechas las denuncias, mientras sean por teléfono no pasa nada”. Por su parte, Héctor Eduardo Benicelli declaró: “Vivimos acosados. Le han querido pegar a mi hija y a mi señora en la calle. Escucho cómo la insultan mediáticamente a mi señora. Escucho que cuando lastimen a mi hijo en el penal no lo van a defender. No hay un día que no me levante con insultos. El dolor no se cura con más dolor”.

María Alejandra Guillén dijo su primera frase y se quebró. “Estamos devastados desde ese momento”, haciendo referencia al 18 de enero de 2020.Luego de un momento de silencio, Guillén continuó: “Nos cambió la vida a todos. Yo desde ese día pienso que… Es una agonía constante. No podés salir a la calle. Mi marido, que trabajaba en una ferretería, casi pierde el puesto. Es tremendo. Las familias, las enfermedades, las llamadas. Si bien está la gente que realmente nos conoce, también está la otra que no nos conoce y que se guía por lo que ven y escuchan y bueno, así estamos”.

Aparte de haber contado como fue la vida para los padres y familiares de los ocho rugbiers imputados, también comentaron sobre cómo los jóvenes lograron costear el viaje a Villa Gesell y planes de estudio para su futuro.

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