"Dolor y frustración", las sensaciones de la Justicia por el femicidio de Recreo
La presidenta de la Corte de Justicia reflexionó sobre el abandono que vivió María Milagros Vázquez, de 23 años, hasta ser asesinada por quien fuera su padrastro, abusador y pareja.
Fernanda Rosales Andreotti. Presidenta de la Corte de Justicia de Catamarca.
El crimen de María Milagros Vázquez es un dolor que arde. Se conoció el 14 de julio y los antecedentes obligan a la interpelación social, del Estado y la Justicia. Una autocrítica aguda, necesaria, y lamentablemente recurrente cuando suceden estas tragedias.
La presidenta de la Corte de Justicia de Catamarca, Fernanda Rosales Andreotti, definió su sensación como mujer y como funcionaria con la palabra “frustrante”.
“Lo que yo sentí es un profundo dolor, una profunda frustración. Porque a esa familia y a esa mujer le falló todo el Estado, incluido el Poder Judicial”, señaló en una nota con el programa “Radio Activa” que se emite los sábados en Radio Ancasti 98.5.
Juan Carlos Aguilar había sido pareja de la madre de Milagros, había ultrajado a su víctima desde que era niña y estuvo preso por una causa de abuso sexual. Nada ni nadie impidió que regresara al lado de su víctima. Hoy dos niñas fruto de esta historia hoy tiene un padre preso y a su madre muerta.
Hubo otra causa que no prosperó en la Justicia y para Rosales Andreotti falló la investigación. “No fue condenado en el momento en el que se lo acusó de un delito tan grave como un delito contra la integridad sexual. Terminó la causa por una cuestión en la que el Poder Judicial no habría, en principio, investigado de manera exhaustiva, de manera tal que se pudiera haber llegado a una condena. Esas son las cuestiones que tenemos que revisar. Esas con las cuestiones que nos lastimas todavía y no nos deben suceder”, analizó.
Milagros tenía 23 años y su asesino 53
Cargó también contra otros organismos y sus mecánicas. “Ante la denuncia y la frustración del proceso (legal contra “El Chacal de La Suerte”), también el Estado desde sus órganos administrativos no estuvo cerca de esa mujer que había denunciado haber sido víctima de delitos contra la integridad sexual, y también su mamá, que denunció ser víctima de violencia de género”, dijo y lamentó. “El Estado no siguió ese caso, no acompañó a esas mujeres”.
Manifestó que muchas veces “hay abandono de las personas más vulnerables” y que el trabajo debe ser “transversal”.
“Todavía nos falta mucho y es un trabajo que es transversal. Que nos pertenece a todos los poderes del Estado. Este abandono tiene muchas aristas que tenemos que revisar en conjunto, y tiene que revisar la sociedad. Porque esa niña también vivía en un contexto social que tampoco dijo nada”, sostuvo.
Finalmente, Rosales Andreotti indicó que la mayor responsabilidad en estas circunstancias pertenece al Estado, y que el femicidio de La Suerte, Recreo, “es un caso paradigmático de un recorrido en el que el Estado le ha fallado a esas personas en situación de absoluta vulnerabilidad”.