Tras este veredicto, había recuperado la libertad

Denuncian por abuso sexual a un hombre que había sido declarado no culpable por un jurado popular

Tras el juicio por jurados, la víctima volvió a denunciar al mismo hombre, de su entorno familia. Según la querella, hoy está sin resguardo de su familiar.

1 de noviembre de 2026 - 14:35

El 24 de octubre se radicó una nueva denuncia por abuso sexual simple contra un hombre que había sido juzgado a través de un juicio por jurados El hecho habría ocurrido en la vivienda donde convivían, y el denunciado fue privado de la libertad, por el riesgo que representa para la víctima, una adolescente, según información a la que pudo acceder El Ancasti.

La causa anterior investigaba cuatro hechos de abuso sexual con acceso carnal, que habrían ocurrido entre los 9 y los 12 años de la denunciante. La abogada del foro local Giselle Saseta representó a la víctima en la querella. De acuerdo con la investigación, la causa inició en 2019, cuando la niña de 12 años pudo contar los abusos. En el transcurso de la investigación, se contó con elementos probatorios firmes reunidos durante la investigación preparatoria, incluyendo la declaración en Cámara Gesell y peritajes médicos. En el juicio por jurados, ella se retractó y el veredicto fue de no culpabilidad, pese a que la acusación contaba con un protocolo positivo y con la declaración en Cámara Gesell, prestada cuando tenía 12 años.

"Nos deja bastantes sensaciones encontradas porque es muy importante destacar que acá no solamente había una Cámara Gesell con la declaración de la víctima, sino un protocolo positivo".

Además, la querellante remarcó que "cuando una niña es menor de 13 años y tuvo relaciones sexuales, sí o sí esa relación es abuso sexual, no existe la relación consentida. Si tengo un protocolo positivo en una niña de 12 años, no puedo decir que hay duda de que hubo abuso. Esto creo que es lo que el jurado dejó de lado".

Al reflexionar sobre el cambio en la postura de la joven, quien actualmente tiene 17 años y sostuvo en la audiencia que la denuncia original había sido una invención para irse a vivir con su padre biológico, la abogada analizó el contexto familiar y la falta de contención a lo largo de los años: "Ella, en el momento que se la saca del seno familiar con la mamá, puede hablar, denunciar en Cámara Gesell y estaba bajo el resguardo del padre. Cuando encuentra límites por parte de su papá y se da cuenta de que yendo con su mamá podía encontrar esa libertad para estar de novia y salir, esto también la lleva a ella a no querer quebrar con una estructura familiar que hoy la favorece".

En la nueva denuncia, según la querella, la joven ratificó que se retractó porque no tenía medios económicos y no quería que una hermana pequeña creciera sin su padre. Además, indicó que hoy la adolescente está sin el resguardo de su familia y en una situación de total vulnerabilidad.

El caso vuelve a mostrar el peso que la dependencia económica y el temor a desarmar la familia pueden tener sobre las víctimas de abuso intrafamiliar, y qué redes de contención las acompañan cuando denuncian. “Es una sensación de una infancia robada y la garantía de una impunidad”, había expresado.

El precio del silencio

En la gran mayoría de los casos, el abuso sexual en la infancia es intrafamiliar: padre, abuelo, hermano, tío o primo figuran entre los principales sospechosos. Quien abusa ejerce un abuso de poder y, mediante manipulación y amenazas, genera en la víctima culpa y vergüenza. Por eso muchas veces tardan años en poner en palabras lo que les pasó.

Los especialistas advierten que, en ocasiones, “el costo de decir puede ser más elevado que el costo de callar”. Entre los factores que pesan señalan el económico: cuando el denunciado es quien sostiene el hogar, la familia puede quedar sin ese sostén si va preso.

Como el silencio es también la principal herramienta de manipulación, en materia de prevención recomiendan que los adultos enseñen a chicos y chicas a distinguir entre secretos buenos, que generan alegría (como una fiesta sorpresa), y secretos malos, que generan angustia o miedo. Distintos estudios indican que muchos casos se revelan en la adolescencia, cuando la víctima ya no teme las amenazas de su agresor.

Ante la sospecha, duda o certeza de un hecho de violencia sexual hacia niños, niñas y adolescentes, se debe dar aviso. En estos casos, el silencio es complicidad. Estos delitos son de orden público y cualquier persona puede denunciar. La Línea 102 de Asistencia a chicos y chicas en situación de riesgo es un medio para informar o para consultar. El servicio es gratuito y anónimo.

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