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Los cinco casos más resonantes de los últimos 15 años

Chacales, depredadores sexuales y el 'monstruo de Santa María'

Cuatro padres abusaron de sus hijas y un sujeto ultrajó a su hijastra. En los cuatro casos los abusos comenzaron cuando ellas eran menores. Uno mató a su víctima.

22 de julio de 2024 - 00:54

En los últimos 15 años varios hombres que abusaron sexualmente de sus hijas o hijastras terminaron en la cárcel. En la mayoría de los casos, los agresores, considerados chacales o depredadores sexuales, engendraron hijos con sus víctimas. En uno de ellos la niña, de tan solo 4 años, fue contagiada de sífilis. En otro, el depravado estranguló y mató a la mujer a quien ultrajó desde que tenía 13 y con quien engendró tres hijos.

Según la información que se pudo obtener de las distintas causas penales, los hechos ocurrieron en contexto de hacinamiento, de violencia intrafamiliar y de género, con fuertes y estructurales carencias económicas y culturales, y ausencia del Estado.

De acuerdo con los testimonios de quienes pudieron declarar en las causas y/o que dialogaron con El Ancasti, se puede apreciar que entre las personas afectadas hubo distintos grados de naturalización de la violencia ejercida por los agresores sexuales.

La naturalización queda expuesta cuando desde el entorno familiar más cercano de la víctima alguien cuestiona a quien denunció el hecho o a la misma damnificada por haberse revelado exponiendo los ultrajes, ya sea por casualidad en un centro de salud a donde llevó sus hijos para un examen médico, o en una dependencia policial o judicial.

Chacal de Quirós

El caso más resonante fue el protagonizado por el chacal de Quirós, por Quirós, departamento La Paz. Un sujeto que teniendo 69 años fue condenado en marzo de 2014 a 16 años de cárcel por abusar de manera continuada de sus hijas. Una de ellas lo sufrió desde que tenía 14 años hasta que cumplió los 27 años. Por su culpa engendró 7 hijos de su padre.

La joven logró denunciar al depravado en agosto de 2011. La joven era la cuarta de las hermanas mujeres y quedó en la casa cuando las demás se fueron a estudiar o a trabajar en localidades cercanas a Quirós, donde todos vivían.

La chica fue criada por otra familia desde que tuvo 5 años porque su madre no se hacía cargo y regresó a la casa paterna cuando cumplió los 14. Al quedar embarazada por segunda vez, su progenitora, con quien compartía el hogar, se marchó y quedó a cargo de sus dos hijos y sus cinco hermanos más chicos. En total, era parte de 16 hermanos.

En octubre de 2020, por un “importante deterioro en su estado de salud”, el sujeto fue beneficiado con la prisión domiciliaria.

Chacal de Ancasti

Otro caso fue protagonizado por el chacal de Ancasti, departamento homónimo, en el que un hombre inició los ataques sexuales a su hija, que en 2004 tenía 8 años, y los continuó sumando a las cuatro hermanas menores de edad.

El hombre fue detenido en mayo de este año en una localidad de Santiago del Estero, en el límite con Catamarca. Al ser acusado de haber engendrado dos hijos con una de sus víctimas, se realizó un cotejo de ADN que dio resultado positivo.

Por las calamidades que realizó fue imputado por 16 hechos de abuso sexual entre otros aberrantes delitos que aún se investigan.

Chacal de La Suerte

El tercer caso -y el más reciente-, ocurrió el pasado sábado 13 de julio en el paraje La Suerte, del departamento La Paz, cuando Juan Carlos Aguilar (53) estranguló hasta asesinar a la hija de su pareja, María Milagros Vázquez (23), a quien abusó sistemáticamente y con quien tuvo tres hijos. Los abusos comenzaron cuando el hombre convivía con la madre de la chica, a quien comenzó a ultrajar cuando tenía 13 años.

Milagros tuvo tres hijos con el sujeto. El vínculo continuó aun siendo mayor de edad y por esta razón, Aguilar fue imputado por “homicidio doblemente calificado por mediar relación de pareja y por femicidio, en concurso ideal y en calidad de autor”.

Padre, abuelos y sífilis

También se registró un caso atroz en el departamento Pomán. En el año 2023 en Saujil, un hombre detenido por abusar sexualmente de su hija de tan solo 4 años informó que tenía sífilis, una enfermedad de transmisión sexual (ETS), que contagió a la niña. Por los ataques a los que había sido sometida también fue detenido su abuelo materno, con quien su padre habría compartido los ultrajes. Ambos fueron imputados por “abuso sexual con acceso carnal agravado por grave daño en la salud, por el vínculo, por conocer la portación de enfermedad grave por transmisión sexual y por la relación de convivencia de manera continuada”. La abuela materna de la niña fue imputada por “encubrimiento”, ya que habría ocultado deliberadamente las atrocidades que cometían los dos sujetos.

El “monstruo de Santa María”

Capítulo aparte corresponde para el "monstruo de Santa María", un criminal identificado como GP para no revictimizar a sus dos hijas, a quienes violó durante años, varias veces por semana y en forma sistemática desde que eran niñas.

Las víctimas, MP y RP pudieron contar lo que vivieron casi 20 años después de los ataques. Se supo que en 1995, cuando MP tenía 7 años, su padre comenzó a abusarla en momentos que ella cuidaba el rebaño de llamas de la familia.

El sujeto logró callarla diciéndole que si hablaba mataría a su madre.

En 2002 MP quedó embarazada. Él la ultrajó más aún en el campo y le hizo faltar el alimento. Al octavo mes de gestación la niña de 14 años comenzó con los trabajo de parto. Para acelerar el nacimiento, él la golpeó, la colgó de los pies y la tiró sobre un camastro. La criatura nació y murió a los pocos días.

Los abusos continuaron. El depravado se hizo amigo de un agente sanitario quien después sería pareja de su hija mayor y comenzaría a proveerle medicamentos abortivos y antibióticos que le servirían a GP para obligar a MP a que aborte en 6 oportunidades más.

La séptima vez abortó un bebé de 5 meses de gestación. MP no podía expulsarlo y su violador se lo sacó de a pedazos, que luego dio de comer a sus perros. Siguieron dos embarazos más que llegaron a término, uno de ellos, con el nacimiento de un bebé vivo. Cuando MP estuvo internada con el último bebé que nació y vivió pocos días, GP abusó de su otra hija que tenía 14 años. Era el año 2004 y la sometía entre tres y cuatro veces por semana. La niña callaba porque su padre le decía que era "cómplice” de lo que le pasó a su hermana, advirtiéndole que si lo ponía en evidencia le pasaría lo mismo que le pasó a MP.

RP tuvo dos hijos. Uno nació prematuro y falleció. El otro nació en 2009 y aún vive. Ese año, su madre, a quien GP golpeaba con regularidad, se marchó con sus dos hijas y sus nietos lejos del paraje donde vivían.

Las denuncias en contra del depredador fueron radicadas en el año 2014. Los cotejos de ADN entre las criaturas vivas y los cadáveres exhumados de los tres que nacieron y murieron, demostraron que GP era el padre.n

El 10 de noviembre de 2015 la Cámara en lo Criminal de Tercera Nominación lo condenó a 24 años de prisión por "abuso sexual con acceso carnal continuado y agravado por el vínculo".

Nota: Carlos Bulacio

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