La querella propondrá que se impute a un hombre que habría participado en el intento de homicidio de Rosana Murúa, ocurrido el 20 de enero de este año en el departamento Valle Viejo. Así lo adelantó el abogado querellante, Pedro Vélez. El letrado consideró que este sujeto es un partícipe del hecho de sangre.
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Buscan que se impute a un hombre por el ataque a Murúa
Aseguran que él también participó en la agresión salvaje que sufrió la víctima del hecho sangriento.
De acuerdo con lo que explicó Vélez, este hombre estaba junto a las imputadas María Eugenia Castro y María Gilda Márquez al momento en que sucedió el ataque.
“Los hechos habrían acontecido en el marco de que mi clienta se habría acercado a un espacio público, a los fines de distraerse ella con sus hijos, tres menores de edad. Los niños estaban jugando. Un niño, al parecer familiar de las imputadas, molesta o intenta agredir a uno de los hijos de mi clienta. Ocasiona un reclamo de manera verbal de parte de mi clienta a este menor. (El menor) luego se acerca ya con un grupo de personas mayores, munidas de distintos tipos de armas propias e impropias, esto es fierro, cuchillos, y ahí comienza la agresión en contra de mi clienta, en la cual participan estas dos mujeres y un sujeto de sexo masculino”, precisó Vélez.
Según el abogado, “todos al unísono la agreden ya con clara intención de quitarle la vida (a Murúa) con elementos punzocortantes, más precisamente un cuchillo. Nosotros vamos a propugnar que se impute también al sujeto, ya que claramente es partícipe en este intento de homicidio. Hemos pedido que se les tome testimonio a distintas personas, entre ellas a la propia víctima, que es quien ha sufrido el ataque feroz por parte de este grupo de personas”, indicó.
La causa es investigada por la Fiscalía.
Las dos sospechosas están imputadas por el delito de “homicidio calificado por alevosía en grado de tentativa”.
El último martes, el juez de Control de Garantías Nº 4, Marcelo Sago, confirmó la detención de ambas.
Ellas fueron trasladadas a la Unidad de Mujeres Nº 2, ubicada en la ciudad Capital.
Versión
Con el paso de los días se conoció la versión de los hechos de Murúa.
De acuerdo con la información a la que accedió El Ancasti, ella manifestó -en la constitución en querellante- que ese 20 de enero, a las 22, estaba en el SUM (Salón de Usos Múltiples) en el barrio 140 viviendas de El Bañado, localidad de San Isidro, departamento Valle Viejo, con su grupo familiar.
Ella estaba acompañada por sus tres hijos, dos nenas y un varón.
Se encontraban tomando mates en el lugar.
“Mi hijo tuvo una discusión con otro menor de apellido Castro. Luego, se acerca un grupo de personas integrado por María Eugenia Castro, María Gilda Márquez y un hombre (cuyo nombre no será mencionado en esta oportunidad puesto que no está imputado en la causa), todos munidos de distintas armas propias e impropias, (como) cuchillos, hierros, etc., con la clara intención de agredir a mi hijo. Para evitar ello, es que intervengo pidiéndoles a estas personas que se calmaran, interponiéndome entre éstos y mi hijo”, detalló Murúa.
La víctima indicó que, ante esta situación, las tres personas se dirigieron a agredirla directamente a ella.
“Es así que María Gilda Márquez me toma de los cabellos y nos trenzamos en lucha, ya que intento defenderme, interviniendo el hombre, quien comienza a golpearme y me tira al piso para comenzar a patearme por distintas partes del cuerpo, fundamentalmente los brazos y las manos, ya que yo intentaba todo el tiempo cubrirme. (Esto) es aprovechado por Márquez para agredirme con un elemento punzocortante, más precisamente con un cuchillo, intentando lesionarme en la zona del pecho y cuello, por lo cual yo me defiendo cubriéndome con el antebrazo”, siguió.
Murúa explicó que esto le provocó “lesiones punzocortantes en mi antebrazo izquierdo. Mientras, María Eugenia Castro, actuando al unísono con mis otros agresores, me asesta un puntazo con una varilla gruesa de hierro en la zona del tórax, haciendo que tenga una sensación de asfixia y perdiera el conocimiento. Claramente, la conducta de estas tres personas al actuar al unísono fue direccionada a sesgar mi vida”.
El abogado defensor de Castro y Márquez, Juan Pablo Morales, dijo que los hechos ocurrieron de otra manera y no como los describió la Fiscalía.