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Condenado por abuso sexual

Aybar: la encrucijada entre informes psicológicos desfavorables y el inminente fin de la condena

Purga seis años de prisión en el penal de Miraflores y solicitó acceder a la libertad asistida. En diciembre se cumpliría el cómputo total de la condena.

26 de junio de 2026 - 21:00

Por Carlos Bulacio

Una nueva evaluación psicológica realizada al ex intendente de Puerta de Corral Quemado, Enrique Aybar, que purga seis años de prisión por abuso sexual en el penal de Miraflores, arrojó un informe desfavorable que podría complicar su acceso al beneficio de libertad asistida o egreso anticipado.

Condenado a seis años de prisión, en diciembre estaría en condiciones de recuperar la libertad, de acuerdo con el cómputo de la pena que efectúe la Justicia de Ejecución Penal.

El nuevo informe forma parte de una serie de reportes realizados por personal del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF), en respuesta a pedidos efectuados por la Justicia y la querella que representa a la víctima de abuso, en el marco de los reiterados pedidos de salidas transitorias y de libertad asistida.

Todos los informes incorporados durante la ejecución de la pena fueron desfavorables para Aybar. El nuevo dictamen mantiene ese criterio cuando restan pocos meses para el cumplimiento total de la condena, escenario en el que el Juzgado de Ejecución Penal N°1 a cargo de Alicia Elizabeth Cabanillas, deberá resolver si corresponde otorgar la libertad asistida antes del cumplimiento de la pena.

En la mayoría de los informes, los peritos solicitaron que Aybar continúe efectuando tratamiento psicológico para mejora su condición mental.

Por ejemplo, en mayo de 2025 los técnicos consideraron que Aybar "no estaría preparado para enfrentar las responsabilidades y desafíos que conlleva insertarse en la vida social desde lo psicológico y afectivo.

Se sugiere que continúe trabajando su desarrollo emocional y psicológico para lograr adherencia a un tratamiento que le permita una adecuada reinserción social".

En aquella oportunidad se estableció que “carece de empatía y no le afecta la gravedad de sus actos delictivos con desinterés sobre el impacto en la víctima y en la sociedad (…) Tiene necesidad de controlar y manipular el mundo externo para obtener lo que desea y no puede ajustarse a las circunstancias cambiantes del contexto o situaciones imprevistas", se informó en aquel momento.

A 13 meses de ese examen, un nuevo informe pericial psicológico determinó que Aybar tuvo una “evolución psicoemocional deficiente”, con “dificultad o incapacidad para modificar sus esquemas mentales (..) o flexibilizar sus convicciones previas, con severas limitaciones en sus capacidades de procesamiento empático”.

Destaca además que el hombre presenta “un cuadro de anestesia emocional o desconexión frente al daño interpersonal, entendiendo a la misma como la incapacidad para registrar, conmoverse y experimentar de manera genuina el impacto psíquico y el sufrimiento generado en los demás”.

Según el informe, el interno tiende a justificar el delito por el que fue condenado buscando eximirse de responsabilidad, lo que demuestra que las estructuras de pensamiento que originaron su conducta violenta siguen activas.

Además, la pericia señala que Aybar recurre a una "victimización instrumental", utilizando sus problemas de salud y su situación familiar como una estrategia para desviar la atención, evitar confrontar la problemática de fondo y eludir una verdadera toma de conciencia sobre el daño social causado.

Además, se indicó que su capacidad actual para la reinserción social es precaria.

Finalmente, se advierte sobre la presencia de "indicadores de riesgo dinámicos estables plenamente activos", definidos como patrones de pensamiento y conducta arraigados que se asocian a la probabilidad de que vuelva a reiterar comportamientos delictivos.

Los peritos concluyen que el factor más crítico es la falta absoluta de autocrítica y de reflexión, lo que le impide dimensionar el alcance real de sus actos.

Según el informe, esta incapacidad de análisis combinada con su "anestesia empática" demuestra que su actitud contenida y calculada es solo una fachada superficial, debajo de la cual persisten factores de riesgo que aún no han sido neutralizados.

Para los especialistas, la incapacidad de análisis combinada con su “anestesia emocional” demuestra que su actitud contenida y calculadora es solo una fachada superficial, debajo de la cual persisten factores de riesgo que aún no fueron neutralizados.

Aybar es defendido por el abogado Pedro Velez mientras que la querella, es representada por Sebastián Ibáñez. Con este escenario técnico, en diciembre el exfuncionario estará en condiciones de recuperar la libertad de acuerdo con el cómputo de la pena que efectúe la Justicia.

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