La búsqueda de Guadalupe Lucero, la nena de cinco años que desapareció el 14 de junio en San Luis, no se detiene y un perro rastreador detectó una pista en la Ruta 7 camino a Mendoza.
La búsqueda de Guadalupe Lucero, la nena de cinco años que desapareció el 14 de junio en San Luis, no se detiene y un perro rastreador detectó una pista en la Ruta 7 camino a Mendoza.
Tras múltiples allanamientos y rastrillajes, el perro había detectado el aroma de la niña desaparecida en el medio de la calle frente al domicilio de su tía, donde ella había estado jugando con sus primos antes de desaparecer. Los movimientos del canino llevaron a los investigadores en dirección norte, a un cantero ubicado no muy lejos del lugar donde se la vio por última vez. Y tras rasgar uno de los ladrillos, se detectó un "objeto" que podría ser de interés en la causa. "Hay que ver si a dos meses se puede recolectar ADN", advirtió Santiago Díaz, encargado del rastrillaje con el perro.
El perro, luego de rasgar el ladrillo, tomó por un descampado y culminó a la vera de la ruta 7, donde el "rastreador" perdió el olor. A partir de esta pista se cree que Guadalupe fue trasladada en un automóvil.
En tanto una menor que estaba con Guadalupe Lucero en el momento de su desaparición el pasado 14 de junio, declaró ayer en Cámara Gesell. La chica, que ya había declarado ante la fiscalía, ahora lo hizo en la Cámara Gesell, pero no trascendió qué fue lo que dijo. El abogado de la madre de la niña desaparecida, José D‘Antona, contó ayer martes que la querella tenía interés en que se profundizara la testimonial de la chica, quien padece síndrome del espectro autista. "Hace unas semanas había trascendido que la primera vez que la joven habló con la fiscalía, había dicho que vio a una mujer vestida con ropa oscura en el lugar.
Pero en la segunda declaración, habló de unos chicos en una moto, y por eso el abogado de la familia de Guadalupe había pedido la realización de la Cámara Gesell.