El caso de apremios contra dos artesanas vuelve a Fiscalía
Había sido elevado para su juicio en 2017. El abogado de las víctimas presentó una queja en la Corte por la demora en el juicio pero se hizo lugar a un pedido de nulidad y el expediente regresa a Fiscalía.
La causa judicial por presuntos apremios ilegales contra dos artesanas continúa sin llegar a la etapa de juicio pese a que el expediente fue cerrado en 2017 en Fiscalía Penal. Un juez hizo lugar a un planteo de nulidad de la defensa de la única imputada, por lo que las actuaciones deberán regresar a Fiscalía.
La causa se remonta al 2015 y tiene como acusada a Dagma Moya, quien está imputada por el delito de "severidades", que figura en el artículo 144 bis 3) y que prevé una pena que va de 1 a 5 años de prisión e inhabilitación especial por doble tiempo. Dos años más tarde el por entonces fiscal de instrucción N° 2, Mauricio Navarro Foressi, pidió la elevación a juicio tras declarar clausurada la investigación.
El expediente ingresó en el Juzgado Correccional N° 2 para que se sustancie el juicio oral pero ni el exjuez Luis Mario Varela ni su sucesor, Diego Chayle Costilla, fijaron la fecha de debate.
La consecuencia fue que el abogado de las artesanas Pamela Romero y Fabiana Orellano presentara una queja ante la Corte de Justicia por la no realización del juicio oral. El planteo fue efectuado este año por Sebastián Vergara, quien representa a la querella.
Por otro lado, la defensa de Moya, ejercida por el abogado Víctor García, presentó un planteo de nulidad ante el juez Chayle Costilla, quien hizo lugar a la solicitud, por lo que el expediente deberá retornar a la Fiscalía de Instrucción N° 2.
Según informaron fuentes judiciales consultadas por El Ancasti, la defensa planteó la nulidad del decreto de determinación del hecho por lo que Moya debería ser llamada a indagatoria nuevamente y posteriormente deberá confeccionarse un nuevo requerimiento de citación a juicio.
El caso El 29 de mayo de 2015, Pamela Romero y Fabiana Orellano estaban junto con otras personas ofreciendo sus artesanías en las escalinatas del Cine Teatro Catamarca cuando la policía llegó y les pidió que despejaran la zona porque estaban incurriendo en una contravención. Las mujeres les manifestaron que tenían autorización municipal, lo cual no fue considerado por los uniformados que continuaron con el despeje de la zona.
Orellano tomó su teléfono celular y comenzó a grabar el procedimiento y el accionar de los policías, quienes finalmente decidieron arrestar a las mujeres y las subieron al patrullero. Eso desató momentos de tensión ya que las artesanas les pedían a los policías que no las llevaran pues estaban acompañadas de sus hijos menores de edad, y uno de ellos debía ser amamantado por la joven Romero.
“Yo me resistí. Tenía terror de entrar”, dijo Pamela. “Nos pegaron cachetadas. Nos pusieron con los pies hacia arriba y nos pegaron con un palo de goma. Nos picanearon en los pechos y en la ingle. La mujer policía que se cayó participaba y nos gritaba ‘mirá lo que nos hiciste hacer’”.
Romero fue excarcelada 48 horas después del hecho, en tanto que Orellano, 72 horas después.
La causa por los apremios ingresó en la Fiscalía de Instrucción N° 2 y se confirmó la imputación para Moya. Por su parte, los policías también habían denunciado que las mujeres se resistieron al arresto, por lo que fueron imputadas por "resistencia a la autoridad". Apenas cuatro meses después, el exfiscal Marcelo Sago finalizó la investigación y elevó la causa a juicio.