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Víctima de trata de personas

"Clamó por ayuda y protección, pero nunca fue escuchada"

Se conocieron los fundamentos de la sentencia del Tribunal Oral Federal que dictó el sobreseimiento de una mujer que había llegado a juicio acusada por narcotráfico.
28 de junio de 2021 - 01:03 Por Redacción El Ancasti

El 9 de junio el Tribunal Oral Federal de Catamarca (TOF) dictó el sobreseimiento para una mujer que llegaba a juicio acusada de narcotráfico. El planteo había sido realizado por el Ministerio Público Fiscal antes del comienzo del juicio al señalar que esta persona era víctima de trata de personas.
En forma unánime los jueces Enrique Lilljedahl, Juan Carlos Reynaga y el subrogante José Camilo Quiroga Uriburu hicieron lugar al planteo del fiscal Rafael Vehils Ruiz. La petición de Vehils Ruiz fue efectuada antes de que comenzara el juicio en el que B.J.R. iba a estar sentada en el banquillo de los acusados junto a sus presuntos captores.
La mujer había llegado a juicio imputada por los delitos de “tenencia de estupefacientes y transporte de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas”. Tras haber estado procesada con prisión preventiva en el ex Correccional de Mujeres, finalmente, se le concedió la prisión domiciliaria y llegó en esa condición al juicio. La causa fue elevada en juicio en el 2017 y los hechos datan de cuatro años antes, cuando era menor de edad.
El pasado jueves se conocieron los fundamentos de la sentencia y El Ancasti tuvo acceso a las conclusiones de los jueces del TOF. 
Durante la investigación la mujer denunció ser víctima de abuso sexual, trata de personas y violencia de género desde que tenía doce años, cuando fue captada por Elsa Hidalgo, acusada por venta de drogas.
 “Clamó por ayuda, protección y justicia, pero no fue escuchada. Lo hizo en su ampliación de indagatoria, en sus denuncias ante la justicia provincial y federal y hasta en su aspiración a constituirse en querellante”, señalaron los magistrados. B.J.R. es querellante en la causa por trata de personas que se instruye en la Justicia de Tucumán, ya que los aberrantes hechos tuvieron lugar en el sur de esa provincia.
“Tenemos la íntima convicción de que B. J.R. ha sido víctima de numerosos hechos de violencia, entre las que incluimos violencia de género, sexual, física, económica, psicológica, emocional, familiar, etc. Que los mencionados actos se pueden percibir y hasta sentir por intermedio de las declaraciones que ella misma ha realizado en diferentes oportunidades”, señalaron.
En otro tramo de los fundamentos, manifestaron que “resulta espeluznante la enumeración de los actos de violencia y abusos de todo tipo”.
“La trata de personas es un ejemplo extremo de violencia contra la mujer, mientras que, por otra parte, el abandono institucional cuando una mujer denuncia su explotación es también una forma de violentarla”, se refirieron los jueces quienes cuestionaron la desatención de las autoridades judiciales ante las denuncias realizadas por la mujer que fue explotada sexualmente desde los 12 años. 
“Ella pidió ayuda y el Estado – hay que decirlo con todas las letras– no se la brindó”, expresaron.

Crimen organizado
“Es usual que las bandas que componen la criminalidad organizada, dentro de la cual se encuentran el narcotráfico y la trata de personas –que producen su lucro a costa de poner en jaque la salud de la población y la dignidad de las personas–, se dediquen a más de una actividad ilícita. (…) El narcotráfico y la explotación sexual de mujeres no son incompatibles, por el contrario, B.J.R. es la personificación viva de su interrelación. Denunció haber sido captada a sus 12 años para ser explotada sexualmente y forzada luego a transportar estupefacientes por la misma banda de captores”.

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