El gendarme que fue detenido el domingo pasado durante un desalojo de una presunta fiesta en inmediaciones de La Alameda denunció al personal policial que participó en el procedimiento. Los acusó de los delitos de "abuso de autoridad, violación de domicilio" y "lesiones". La presentación fue realizada ayer por su abogado Roberto Mazzucco. Previo a la denuncia el abogado ya había realizado presentaciones y elementos de pruebas sobre lo ocurrido por lo que en base a ello, y sumado a la denuncia que también realizó la Policía, el fiscal determinó no avanzar en ninguna imputación hasta que se analicen las pruebas. Así, Carlos Alberto Agüero, el gendarme, recuperó la libertad.
Agüero, en la presentación, acusó al personal policial de la Comisaría Quinta y a quien o quienes resultaran responsables por la supuesta comisión de los delitos mencionados. En la denuncia Agüero relató lo ocurrido el día del hecho y dijo que fue invitado por los dueños de la propiedad en donde alquila (su departamento queda en la parte posterior de la casa) a tomar algo en su casa, en total eran cuatro personas y él. Que alrededor de las 8.30 observaron a la policía enfrente de la vivienda. Que cuando se acercó al lugar vio que estaban en el patio delantero "y que ya habían ingresado por el portón principal sin ningún tipo de autorización, desconociendo en ese momento de quienes se trataba", señaló.
Dijo que ante la situación salió y observó un importante número de efectivos, "cuando inmediatamente me preguntan quién era, les explico que yo vivía en el lugar, que era inquilino en un departamento, y les pregunto inmediatamente por qué habían ingresado sin autorización y estaban dentro de la casa, a lo que me responden que era por una denuncia anónima de ruidos molestos", puntualizó. Dijo que en todo momento él se identificó pero sin decir que pertenecía a la fuerza de seguridad y que cuando les pidió que ellos hicieran lo mismo allí se ofuscaron y decidieron llevarlo detenido. Puntualizó que se abalanzaron sobre él y se enfrentaban con los dueños de la casa y su esposa embarazada, que salió cuando escuchó los gritos. Que los policías no querían aceptar razones y señaló que lo desesperó ver a su esposa embarazada de 8 meses defendiéndolo y "comencé e intentar zafarme de estos abusivos, tirando patadas y manotazos al tiempo que sentía cómo me pegaban". Finalmente, Agüero señaló en su denuncia que le llamó "la atención este accionar descarado, abusivo, desmedido y delictual de la fuerza policial".n