Desde el Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán, un hombre de 60 años confesó y admitió su responsabilidad. Desde mediados de 2019 se encuentra privado de la libertad, tras haber sido imputado, por la Fiscalía de Quinta Nominación, por el delito de “abuso sexual con acceso carnal”.
El debate se pudo desarrollar en una jornada, pese a problemas de conectividad. La audiencia se realizó en la Cámara Penal de Segunda Nominación. El Tribunal estuvo integrado por los jueces Luis Guillamondegui, Rodrigo Morabito y Fabricio Gershani Quesada. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Gustavo Bergesio y la defensa estuvo a cargo del abogado del foro local.
Por tratarse de un delito de instancia privada, se desarrolló a puertas cerradas. Sin embargo, fuentes contactadas por El Ancasti informaron que el acusado participó por videoconferencia desde el penal y la denunciante, desde el interior provincial. Los ultrajes sucedieron entre marzo y mediados de abril de 2019. La joven –por entonces de 19 años- había viajado desde el interior provincial a la Capital con el deseo de progresar. El hombre, que había sido pareja de su madre, la había llamado y ofrecido trabajo en su casa, para que cuidara a su madre. Al mismo tiempo, la joven tenía la posibilidad de estudiar en la escuela nocturna. De acuerdo con la investigación, al anochecer, durante poco más de un mes y medio, mientras el acusado se encontraba en su vivienda, había abusado de la joven en varias ocasiones. La chica decidió denunciar y a mediados de ese año se confirmó la prisión preventiva. Desde entonces se encuentra en el penal.
En el debate, el acusado confesó los ultrajes contra la joven de 19 años. Al mismo tiempo, pidió perdón. Tras lo confesión, las partes desistieron de la presencia de los testigos. Según se indicó, la audiencia debió sortear varios obstáculos debido a problemas de conectividad. En un momento dado, se debió pasar a un cuarto intermedio para solucionar uno de los inconvenientes. Finalmente, se valieron del servicio de whatsapp.
En la instancia de alegatos, el fiscal de Cámara Bergesio mantuvo la acusación y, entre otras cuestiones, valoró la edad del acusado –actualmente tiene 60 años- y su estado de salud. El imputado fue diagnosticado alrededor de tres años atrás con mal de Parkinson. Por ello, entre otros elementos, pidió la pena de siete años de prisión. Por su parte, dada la confesión, el defensor García pidió una pena de seis años.
Finalizados los alegatos, el Tribunal pasó a deliberar. Por unanimidad, fue condenado a la pena de seis años y seis meses de prisión.