Patricia Gómez, la novia de Roberto Rejas, el condenado a perpetua por el femicidio de Milagros Avellaneda y el crimen de su hijo, Benicio, fue detenida en la mañana de este lunes en Monteros.
Patricia Gómez, la novia de Roberto Rejas, el condenado a perpetua por el femicidio de Milagros Avellaneda y el crimen de su hijo, Benicio, fue detenida en la mañana de este lunes en Monteros.
La joven fue arrestada por orden de la Justicia al estar sospechada de haber colaborado en la fuga del ex guardiacárcel el lunes último por la noche.
La profesora de educación física y de zumba era novia de Rejas desde hace unos ocho meses.
El noviazgo, siempre de acuerdo a la versión de varios de sus allegados, le habría provocado varios problemas a Gómez. Muchas de sus amigas le dieron la espalda porque no podían entender que se haya enamorada de un supuesto femicida.
Y esa situación se agravó aún más cuando varios de sus allegados y familiares fueron allanados por la policía en el marco de la causa.
Fuentes judiciales informaron además que también se secuestró el auto de Gómez, ya que se sospecha que fue utilizado en la fuga de Rejas.
El 22 de septiembre pasado, a cinco años de que Milagros y Benicio fueran vistos por última vez, Rejas fue condenado a prisión perpetua por los delitos de homicidio agravado por violencia de género y alevosía, por los que quedó bajo prisión preventiva por seis meses hasta que la sentencia quede firme.
El fallo aclara que si el condenado decide aportar datos acerca de dónde se encuentran los cuerpos de la mujer y el niño, se reconsiderará la pena impuesta.
De acuerdo con la investigación del caso, Milagros y Benicio fueron vistos por última vez el 28 de octubre de 2016 cuando salieron de su casa, ubicada en el Barrio Lola Mora, donde ambos vivían junto a otro hijo de la mujer y a su madre Amalia Ojeda, abuela de los niños.
Según se determinó en la causa, madre e hijo estuvieron en la zona del Parque 9 de Julio a bordo del auto de Rejas, a quien la mujer le reclamaba que reconociera al niño como propio.
En ese momento, Milagros le envió mensajes a una amiga, en los que le manifestaba que Rejas la estaba golpeando.
Esa fue la última actividad que se registró en el celular de la joven, quien al igual que el niño perdió desde ese día contacto con todos sus allegados.
Para los investigadores fue en ese momento en el que el ahora condenado los asesinó e hizo desaparecer los cuerpos.
De la pesquisa surgió que también ese día Rejas apagó su celular y lo prendió siete horas más tarde.
En el marco de la causa, la justicia realizó allanamientos en la casa de Rejas y en su vehículo, donde se encontraron machas de sangre, que el acusado dijo que pertenecían a un chancho.
Sin embargo, las pruebas realizadas dieron positivo en sangre humana, aunque como la cadena de ADN estaba incompleta no se pudo determinar con certeza a quién pertenecía.
Otro elemento que resultó importante fue que las pericias realizadas al teléfono de Rejas revelaron que horas después de la desaparición de Milagros y su hijo el hombre buscó en Google desde su celular la frase “descomposición rápida de cadáver”.