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CONSIDERÓ QUE HUBO LEGÍTIMA DEFENSA

La Corte de Justicia absolvió a Ana María: “No atacó a la víctima, sino que se defendió”

En 2018, fue condenada a 12 años de prisión, por haber matado a su pareja. En abril, la Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó el fallo. En mayo se ordenó el cese de prisión domiciliaria.

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26 de octubre de 2021 - 01:12 Por Redacción El Ancasti

“La violencia contra la mujer tiene características específicas que deben ser inexorablemente contempladas por los jueces y operadores judiciales”, indicó el reciente fallo de la Corte de Justicia que absolvió a Ana María. En 2018, fue condenada a 12 años de prisión, tras haber sido hallada culpable de “homicidio agravado por mediar una relación de pareja atenuado por las circunstancias”. Dos años antes, había matado a su pareja, quien la estaba agrediendo, como lo hacía siempre. Ana María lo había denunciado por los reiterados hechos de violencia que sufría pero jamás había obtenido una respuesta. Pese a la condena, casó el fallo, asistida por sus abogados Alejandro Bosio e Iván Sarquís. 

Si bien conservaba la prisión domiciliaria, por ser madre de dos niñas pequeñas, no contaba con los recursos para mantenerse. En marzo del año pasado ingresó al Hogar Warmi junto con sus pequeñas donde fue recibida como una mujer víctima de violencia. Allí ella y sus hijas recibieron toda la contención. 

En abril último, la Corte Suprema de Justicia de la Nación “se deja sin efecto la sentencia apelada con los alcances que surgen de la presente”. De esta manera, el expediente retornó “al Tribunal de origen a fin de que por quien corresponda, se dicte nuevo pronunciamiento conforme a derecho”. Un mes después, la Corte catamarqueña ordenó la inmediata libertad aunque todavía queda pendiente la absolución. 

Ayer, el supremo tribunal de Justicia catamarqueño finalmente se pronunció. La Corte de Justicia de Catamarca, integrada por los ministros Hernán Martel y Fabiana Gómez junto con los jueces Patricia Olmi, Jorge Palacios, Marcelo Soria, Fernando Esteban y Carlos Moreno, resolvió revocar la sentencia impugnada y absolver a Ana María.

El voto fue elaborado por el ministro Hernán Martel, quien destacó se minimizó y descontextualizó lo constatado en la pericia realizada profesionales del Cuerpo Interdisciplinario Forense que concluyeron que “se observan indicadores de violencia padecidos por la entrevistada de larga data en su esfera emocional y afectiva en contexto de pareja y relación con quien fuera el padre de sus hijas”. “El fallo en crisis tampoco consideró que la dinámica del ciclo de violencia. La sentencia omitió ponderar y confrontar que, los dichos de Ana María sobre el perfil agresor de la víctima fueron corroborados por los testimonios mencionados y por el informe sobre las causas en trámite en contra de su pareja, por delitos de violencia. En una víctima de violencia de género la inminente agresión siempre se encuentra latente, nunca se sabe cuándo ni por qué el agresor reaccionará.

El Tribunal tampoco tuvo en cuenta que, en un contexto de violencia -como en el que vivía la nombrada- la mujer se encuentra inmersa en un círculo donde la agresión es siempre inminente, un círculo vicioso del que no puede salir porque teme represalias o porque se lo impide su situación de vulnerabilidad social -como en el caso-, más todavía dada su condición de inmigrante (paraguaya). Es decir que, en el mencionado contexto de su relación de pareja, ella sabía que en cualquier momento la agresión iba a suceder, con lo cual la inminencia estaba siempre latente”, precisó.

En los fundamentos de la Corte, se indicó que la Cámara de Sentencia “centró su análisis en un hecho de violencia aislado”. De tal modo, “ignoró la probada violencia de género preexistente” que dio origen a los trágicos sucesos que derivaron en la muerte de su pareja. Todo ello demuestra la ausencia de intencionalidad de dañar de ella, que no atacó a la víctima, sino que se defendió.

“En estos tipos de situaciones violentas, para garantizar el derecho de defensa de las mujeres debe valorarse la prueba vinculada con la historia de violencia de género de Ana María, y no debe ser minimizada ni excluida mediante una visión reduccionista de quienes tienen que juzgar, sobre todo cuando los hechos de violencia precedentes no han sido denunciados formalmente o no han recibido condenas. Ana María se defendió del ataque de su pareja y, con el fin de hacerlo cesar en su ofensiva, le arrojó lo primero que tuvo a mano, defendiéndose con el único y primer elemento de defensa que encontró a su alcance”, sostuvo.

 

“Fue legítima defensa en contexto de violencia de género”

Conocida la noticia de la absolución de Ana María, desde la Secretaría de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Provincia se emitió un comunicado. En este se expresó una profunda alegría por el nuevo fallo dictado por la Corte Suprema de Catamarca siguiendo los fallos “Leiva” y “Casal”,  acorde con las leyes y la Constitución Nacional y que fuera ordenado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) el pasado 15 de abril último. De esta manera, se revocó el fallo de la Corte de Justicia catamarqueña que confirmó la condena de Cámara por “homicidio agravado por “homicidio agravado por mediar una relación de pareja atenuado por las circunstancias”. 

“La absuelve por haber obrado en legítima defensa. Este nuevo fallo confirma y deja en evidencia que la justicia de Catamarca falló sin perspectiva de género, sin valoración de la prueba, sin la revisión integral (casación) y el incumplimiento de los Tratados y Protocolos de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDAW y Belem do Pará) y de la ley Nacional 26.485 de Protección Integral de las Mujeres. Asimismo, el fallo confirma que desde el inicio se argumentó y probó que resultaba claramente un caso de legítima defensa en contexto de violencia de género y  que no debió jamas elevarse a juicio oral”, se destacó.

Además, en esa lucha de Ana María y sus pequeñas hijas, se agradece  el acompañamiento de la postura que prevaleció por parte de instituciones prestigiosas de Derechos Humanos tanto provinciales como nacionales  y que colaboraron con amicus curiae, entre ellas  Liga Argentina por los Derechos Humanos, CLADEM, Estado Provincial Dirección de la Mujer, AMAM, Asociación Civil La Obra, AMPA, Asociación de Santa Fe, ex Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) -hoy Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad de la Nación-.

“También reconocemos que el Poder Ejecutivo de la Provincia, por medio de la Dirección de la Mujer y el Hogar Warmi, donde ella estuvo alojada hasta la sentencia de la CSJN, siempre la consideró como una víctima de violencia de género y la  reconoció en toda su dignidad. Hoy celebramos esta sentencia y deseamos que Ana María pueda empezar una nueva vida y que todos sus derechos vulnerados sean reparados”, concluye.

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