lunes 24 de junio de 2024
Tres médicos son los imputados

Tras 9 años se realiza juicio por presunta mala praxis

Será mañana en la Cámara Penal Nº 2. En 2012, un joven de 20 años murió en el Hospital San Juan Bautista.

Por Redacción El Ancasti

A 9 años de la muerte de Gustavo Ortega (20), quien falleció a causa de una peritonitis por la que presuntamente no habría recibido un tratamiento adecuado, se inicia el juicio contra los tres médicos imputados. Está previsto que el debate comience mañana en la Cámara Penal Nº 2, integrada por los jueces Luis Raúl Guillamondegui, Silvio Martoccia y Mauricio Navarro Foressi. El Ministerio Público Fiscal estará representado por Ezequiel Walther.

El entonces fiscal de Instrucción N° 1, Víctor Ariel Figueroa, realizó la pesquisa del hecho e imputó a los médicos Ricardo Monferrán, Alberto Ramos y Luis López por la muerte del joven. Según la investigación, el 10 de junio de 2012 Ortega comenzó a sentir un fuerte dolor en la zona del abdomen y se dirigió hasta el hospital de Villa Dolores, Valle Viejo, en donde le diagnosticaron que podría tratarse de un cuadro de apendicitis. Fue llevado en ambulancia al Hospital San Juan Bautista (HSJB).

Según la investigación, el joven ingresó en la madrugada al HSJB con diagnóstico de abdomen agudo y estuvo al menos 6 horas en el sector de Urgencias con suero colocado. Allí fue atendido por López, Ramos y Monferrán, quienes le habrían administraron Klosidol (analgésico), lo que, según la instrucción, estaría formalmente contraindicado, "ya que al suprimir el dolor puede provocar un enmascaramiento del cuadro y dificultar el diagnóstico etiológico". Estas medidas y otras adoptadas por los facultativos habrían denotado "incoherencia" entre el diagnóstico y el tratamiento indicado.

Ortega decidió marcharse del hospital en horas de la siesta pues tenía que ir a su trabajo. Sin embargo 4 horas más tarde el dolor no menguaba y debido a un empeoramiento en su cuadro fue trasladado nuevamente al hospital. Al llegar le informaron a la familia que el joven tenía una pancreatitis y que por su estado no era aconsejable someterlo a una operación. El 12 de junio, el cuadro de Ortega se agravó y otros médicos le realizaron una laparotomía exploradora y se detectó una peritonitis generalizada cuyo origen estaba en el apéndice. Según la investigación, la causa habría sido la falta de premura con la que actuaron los médicos teniendo en cuenta el estado de salud de Ortega.

Monferrán y Ramos están sospechados de haber "truchado" la historia clínica del fallecido. Según la instrucción, ambos habrían cambiado el horario de ingreso del paciente. Por esta acción, ambos médicos están imputados también por el delito de "falsedad ideológica de documento público, en calidad de coautores" y homicidio culposo.

Para la acusación, el Ministerio Público se basó en el informe del cuerpo de medicina forense del Poder Judicial de Córdoba, que determinó que el tratamiento que recibió Ortega "no fue el adecuado" y que "en este caso, la demora entre el ingreso del paciente y la realización de la cirugía significó pérdida de chance".

 

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