miércoles 1 de abril de 2026
eduardo nieva, propietario de un merendero, fue atacado en zona norte

"Que la Justicia intervenga, nos brinde protección y castigue a los agresores"

Su esposa recibió siete puntos de sutura. Uno de sus hijos convulsionó al ser patoteado en su casa del barrio La Esperanza.

Por Redacción El Ancasti

Mientras su esposa se recupera lentamente de la brutal golpiza recibida el sábado a la madrugada por tres hombres en su casa de barrio La Esperanza, Eduardo Nieva redobla su pedido de justicia y seguridad.

"Lo que pedimos es lo básico, que nos den seguridad y que los tres hombres que nos patotearon, que casi mataron a mi esposa y a uno de mis hijos, sean castigados", indicó Nieva. En diálogo con El Ancasti explicó: "Esto comenzó hace tiempo, cuando Javier Noria, uno de los agresores, comenzó a tener problemas con uno de mis hijos que trabaja de delivery. Las cosas se fueron poniendo más violentas y la semana pasada le arrojó la moto encima al chango mío. Entonces fui a la Unidad Judicial N°8 y radiqué la denuncia. Eso fue el jueves".

Indicó que el viernes concurrió a la sede judicial para consultar si se había tomado alguna medida sobre su denuncia y le dijeron que no. "Les pedí que hagan algo, les pregunté si están esperando que maten a alguien y me pidieron que me tranquilice, que vuelva a mi casa". Ese viernes a la noche su hijo salió de la casa a reunirse con amigos. "A las 3.30 escuché un griterío afuera. Me levanté y vi que mi hijo peleaba con Noria. Ahí nomás lo traje para adentro a los chirlos en la cabeza y salí a hablar con el agresor. Le pedí que deje de molestar, que deje vivir tranquilo. En eso llegaron dos jóvenes en moto y cuando me volvía a la casa comenzaron a agredirme", relató. Dijo que sus hijos intervinieron en la pelea, que uno de los tres agresores sacó un destornillador y otro, una tabla.

"De repente le pegaron a mi hijo en la cabeza con la tabla. Quedó desmayado. Lo entramos. Empezó a convulsionar y nos metimos todos dentro de casa. Cerramos el portón y ahí fue cuando los Noria arrancaron el portón y entraron a mi casa donde estaba mi nuera con un bebé y mi esposa. A ella le dieron en la cabeza con un trozo de baldosa. Casi la matan. Gracias a Dios llegaron los policías del GIR Norte que nos auxiliaron y acompañaron. Nos salvaron la vida", agregó.

Y finalizó: "Hice público lo que pasó porque tenemos miedo. A los patoteros los dejaron en libertad, no les hicieron nada. ¿Qué pretende la Justicia, que maten a alguien para recién tomar medidas?".n

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