Tres asaltos fueron registrados en menos de 12 horas en la Capital, que incluyeron amenazas de muerte con arma blanca, arma de fuego, golpes y sustracción de elementos de valor.
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En menos de 12 horas se registraron tres violentos asaltos
Uno de los casos fue registrado en la zona Sur el lunes a las 6.30, cuando el damnificado, de 28 años, caminaba solo por calle La Rioja y en la esquina de Vicario Segura advirtió que una moto con dos personas a bordo se acercaba, en contramano.
En sede judicial explicó que dos hombres de aproximadamente 30 años y que tras interceptarlo con el rodado, el acompañante se bajó y extrajo de su cintura una pistola.
Aseguró que el maleante remontó el arma y le apuntó al cuerpo y exigió que entregue los elementos de valor que llevaba.
Sin oponer resistencia le entregó una riñonera que levaba colgada de un hombro en la que llevaba 10.000 pesos, tarjetas de débito, crédito, documentos personales y un juego de llaves. Finalmente, indicó que el sujeto subió nuevamente a la moto y ambos se dieron a la fuga rápidamente. A pocas cuadras del lugar, esta vez en la equina de Sarmiento y Buenos Aires, una mujer de 62 años fue asaltada el lunes a las 6.30 por dos motochorros.
De acuerdo a lo informado por fuentes oficiales, la mujer iba caminando sola cuando fue sorprendida por los malvivientes. El conductor cruzó la moto delante suyo al tiempo que el acompañante descendía y la enfrentaba.
El delincuente le ordenó que entregue los elementos de valor: “Entregame las cosas o te meto un puntazo”. La mujer le dio la cartera que llevaba en una de sus manos y los delincuentes se alejaron del lugar. Se supo que también se llevaron dinero en efectivo y documentos personales.
En tercer ilícito fue registrado en inmediaciones de la Plaza de Choya. Según la damnificada, de 47 años, sucedió el lunes a las 16 cuando fue interceptada por dos hombres que circulaban en moto.
Según su relato, de un salto el acompañante se bajó e intentó sustraerle el teléfono celular que llevaba en sus manos. La mujer se resistió y el maleante le dio golpes de puño y patadas. Finalmente, la victima cedió y los delincuentes se fugaron con el celular.
Desde noviembre de 2020, los asaltos se multiplicaron en la Capital y Valle Viejo. El 7 de noviembre dos hombres ingresaron a una verdulería de avenida Perón 291 y sustrajeron 23.000 pesos. El mismo local fue asaltado dos veces más, el 5 y el 10 de diciembre. El 8 de ese mes, tres hombres armados con cuchillos asaltaron una heladería en zona Norte y se llevaron $40.000.
Vecinos del lugar dieron una golpiza a uno de los malvivientes.
El día 9 fue asaltado un Rapipago de la zona Sur. El empleado agredido terminó con más de 10 puntos de sutura. Se llevaron más de medio millón de pesos. El 19, una mujer de 76 años debió ser hospitalizada tras la golpiza sufrida durante un asalto.
En diciembre una comerciante sufrió lesiones al ser asaltada en barrio La Cruz Negra. Un reconocido médico, su esposa y una empleada fueron agredidos al ser asaltados en su casa de Valle Viejo. Poco después, un comerciante fue reducido en su casa de ese mismo departamento y le robaron más de 20.000 dólares.
En enero hubo varios hechos violentos, siendo el más notable el registrado a metros del Sanatorio Junín, donde una pareja de 83 y 84 años fue reducida y asaltada en su casa.
Los arrebatos dejan de ser "negocio" para los maleantes
Ante la ola de asaltos que azota a la Capital y Valle Viejo, desde la Jefatura de Policía explicaron que las modalidades delictivas son dinámicas y cambian permanentemente.
"Los arrebatos dejaron de ser redituables para los malvivientes, más que nada porque la gente toma más recaudos para prevenir este tipo de ilícitos", explicaron desde la cúpula policial. Remarcaron que dejó de ser frecuente el uso de carteras y riñoneras, lo que dificulta el acceso a dinero en efectivo a los maleantes.
Hicieron hincapié en que las modalidades cambian continuamente en función de múltiples variables entre ellas la frecuencia y ubicación de los controles policiales, la disponibilidad de personal policial y móviles, la conducta de la población, las crisis sociales y económicas, y en el último año algunas circunstancias relacionadas con la pandemia, y las medidas restrictivas dispuestas por los gobiernos.
En este marco, desde la Jefatura consideraron que no hay un crecimiento de hechos de inseguridad. "Permanentemente actualizamos el mapa del delito en Catamarca. En la Capital-y como sucede en todo el mundo-, los delincuentes se mueven por las distintas zonas esquivando a las fuerzas de seguridad", agregaron.
Se conoció, además, que de acuerdo a datos estadísticos oficiales, en la mayoría de los asaltos hay alguien que brinda datos a los delincuentes que dan el golpe.
"Por lo general, se trata de empleados infieles. Alguien que filtra un dato a propósito o sin darse cuenta que hay maleantes al acecho", agregaron.