El pasado 8 de agosto, Gustavo Verón Rodríguez, un joven con discapacidad motriz, se encontraba con su madre haciendo las compras en un supermercado de la Capital. El encargado del local lo acusó de robarse algunos elementos. Gustavo y su madre intentaron dialogar para aclarar la situación y el joven le pidió al encargado una disculpa pública, por el mal momento que le había tocado atravesar. Solo hubo una disculpa verbal, tras el atropello público.
En aquella oportunidad, esta situación se hizo conocida a través de posteos en la red social de Facebook. Familiares, amigos, colegas y demás conocidos se solidarizaron con Gustavo.
El martes pasado, en la Unidad Judicial 1 se presentó y denunció penalmente al encargo del comercio. Consultado por El Ancasti, el joven contó que oportunamente había realizado la denuncia en el Instituto Nacional contra la Discriminación, Racismo y Xenofobia (INADI), Derechos Humanos y la Dirección de Defensa del Consumidor. “En la primera audiencia de conciliación no hubo acuerdo; en la segunda no se presentaron, y ahora, con mi abogado, lo llevamos a juicio”, remarcó. Si bien hubo una disculpa verbal, “se negaron a hacerlo públicamente, como lo solicité, por un medio de comunicación masivo”, remarcó.
Según Gustavo, ésta fue la primera vez que vivió una situación de estas características en un comercio. Sin embargo, años atrás, un funcionario lo hizo correr “con la Policía por su falta de tolerancia. En ese momento lo denuncié en el INADI y realicé una exposición policial”, recordó.
Empatía
Sobre esta nueva experiencia que le tocó vivir, Gustavo reflexionó que “falta mucha educación, formación y capacitación en Catamarca con respecto al trato a la persona con discapacidad. Parece que todavía no saben que nosotros también formamos parte de la sociedad. Nosotros también votamos, elegimos y tenemos la misma libertad que brinda la democracia a cualquier otro ciudadano o patriota. Realmente me sentí muy mal por unos días, a la noche repasaba mis actos y no entendía en qué me equivoqué, tratando de entender a la otra parte. Realmente no hice nada para que me hagan esa acusación. Por suerte, el tiempo y la disculpa verbal del gerente me ayudó a comprenderlo”.
Su madre, Carmen Verón, había posteado la dura experiencia en su perfil de Facebook. Su posteo no solo fue comentado sino que además fue compartido más de 170 veces. “Ante semejante acusación, Gustavo Eduardo le pidió que le demuestre que él estaba robando. El hombre en cuestión se limitó a mantener su acusación sin dar sustento. Ante la falta de respuesta de esta persona que no se presentó correctamente (desconocíamos su nombre y puesto de trabajo), mi hijo le pidió el libro de quejas a un empleado que le respondió que no tenían un libro de quejas. Dada la falta de respeto y agresividad de la situación, comprendimos que no conseguiríamos ningún tipo de respuesta y nos retiramos”, dice una parte de su posteo.
“Mi mamá puso algo en su Facebook. Yo, hasta que la Justicia no se exprese, no realizaré ninguna declaración por las redes sociales”, adelantó