Pasaron tres años, dos meses y ocho días, hasta que finalmente escuchó las palabras que, quizás, fueron las más esperadas desde el 23 de junio de 2017. Debía responder por el delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización” y el debate se desarrolló la semana pasada.
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Lo absolvieron luego haber estado detenido más de tres años
El debate inició la semana pasada, en el Tribunal Oral Federal (TOF). La audiencia se desarrolló de manera unipersonal y fue presidida por el juez Federal Juan Carlos Reynaga. El Ministerio Público Fiscal Federal fue representado por el fiscal Federal Rafael Vehils Ruiz y la fiscal auxiliar María Correa. El acusado contaba con la asistencia del defensor oficial Hugo Vizoso y la abogada Silvia Barrientos asistía a María de los Ángeles Giménez, imputada por el delito de “transporte de estupefacientes”.
El acusado, desde el Servicio Penitenciario Provincial en Miraflores, a través del sistema de videoconferencia, participó del debate. Tras dos jornadas, ayer se dio a conocer el veredicto. El magistrado resolvió la absolución para el imputado y dispuso su inmediata libertad.
En tanto que Giménez fue hallada culpable. No obstante, el magistrado dispuso que mantenga la prisión domiciliaria, con un dispositivo electrónico de control.
Historia
A las 6.30, del 23 de junio de 2017, los investigadores lograron capturar a una pareja, María Giménez (35) y un viejo conocido en el mercado de la droga. Se tenía la sospecha de que eran quienes introducían la droga a la provincia de Catamarca proveniente de Córdoba.
De acuerdo con la crónica policial de entonces, según la investigación, la banda con 25 gramos abastecía a un "kiosco", que con ello "tenía para vender toda la semana, con bochas de medio gramo".
Además, en las viviendas de los detenidos se hallaron tres motos y celulares, con los que éstos realizaban la distribución de la droga en los kioscos del norte de la Capital, donde eran los principales proveedores. "A veces se dice que se atrapa a perejiles, pero esos 'kiosquitos' son los que le dan negocio a estos tipos", contaron los investigadores.
La principal banda proveedora de cocaína de máxima pureza, denominada "alita de mosca", para los kioscos de droga de la zona norte de la ciudad Capital fue desarticulada aquella mañana con un kilo de esa sustancia. La carga estaba valuada en $500.000.
Por entonces, un kilo de alita de mosca significa una carga importante en el mundo narco, ya que el gramo se vende a $500, por lo que el kilo secuestrado significa una "mercancía" de un valor de $500.000. La banda con 25 gramos abastecía a un "kiosco", que con ello "tenía para vender toda la semana, con bochas de medio gramo".
"Cuando éste cayó preso por distribuir droga, ella fue la que se encargó del negocio. Ahora volvieron a trabajar los dos de nuevo", había trascendido.
Prontuario
El acusado ya contaba con una condena por venta de droga, además de condenas por violencia de género, como la que le tocó purgar durante cinco años y ocho meses por el intento de homicidio contra su pareja, tras el juicio realizado en abril de 2009.