José María “Pipo” Armendia tenía 21 años cuando falleció. Sus últimos 14 meses los había pasado postrado en una cama del Hospital San Juan Bautista, tras una brutal paliza que le causó un severo traumatismo de cráneo. Por este hecho, Alexis “Palmera” Silva fue imputado por el delito de “homicidio preterintencional” y es juzgado en la Cámara Penal de Segunda Nominación. Para mañana se prevén los alegatos y posiblemente los jueces Luis Guillamondegui, Fabricio Gershani Quesada y Rodrigo Morabito den a conocer el veredicto.
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“Que la persona y los que causaron esto paguen”
Patricia Robledo, tía del joven, en una entrevista con El Ancasti, contó cómo fueron los días previos a la madrugada del 19 de febrero de 2018, cuando fue patoteado. Ella y su familia esperan justicia.
“Espero que se haga justicia, que le den una condena de cumplimiento efectivo. Quiero que vaya preso. Medianamente puede que pague algo porque mi sobrino sufrió. Nadie tiene idea lo que es haber estado compartiendo ese año y cuatro meses con él. Dependió completamente de nosotros”, aseguró.
La vida de “Pipo” estuvo marcada por los duelos y las enfermedades. La tía Patricia comentó que su hermana, madre de “Pipo”, había fallecido cuando su sobrino tenía 14 años. El padre de él tenía diabetes y tenía una discapacidad. Una semana antes de aquel fatídico día, el padre del joven había entrado a la Unidad Coronaria, donde permaneció internado. “Estuvo internado junto con su padre. Su padre había ingresado una semana antes. Él estaba muy deprimido y los amigos lo habían llevado a compartir una fiesta de una chica que cumplía años para sacarlo del pozo depresivo en el que estaba. Solamente se iba a trabajar en la gomería y a ver al padre, comprarle la medicación y lo que él necesitaba. El padre estaba en Unidad Coronaria en ese entonces. A los dos los teníamos internados”, detalló.
Padre e hijo estuvieron internados al mismo tiempo pero ninguno estaba consciente de la situación del otro. El padre falleció primero pero “Pipo”, no lo supo. El joven tuvo una agonía de 14 meses. “Le dijimos que se vaya tranquilo, que el padre y la madre lo estaban esperando. Fue horrible. En la actualidad no lo supero”, expresó.
Esos 14 meses fueron difíciles para la familia. “Somos una familia de escasos recursos y pasamos por necesidades. Había que hacer expedientes y eso llevaba tiempo; había que estar en el hospital. Fue un infierno en verdad”, aseguró.
La causa
El pasado 11 de agosto se abrió el debate. El acusado Silva optó por el silencio. Los testigos contaron cómo fue aquel amanecer y la pelea. Indicaron que el imputado había golpeado a Armendia con un casco, que cayó al suelo y que lo siguieron pateando. Algunos datos sobresalieron en los relatos: las camisetas de fútbol y las viejas rencillas.
Durante cada audiencia, familiares y amigos del joven fallecido “hacían el aguante” en la vereda del Tribunal con carteles, bombos, redoblantes y platillos. En la última audiencia, el miércoles pasado, en la sala de audiencias de la Cámara Penal de Segunda Nominación se escuchaba “olelé… olalá… ‘Palmera’ asesino, la que tiene que pagar”.
De acuerdo con los testimonios, “Pipo” vestía en ese momento la camiseta de Estudiantes de La Tablada y se encontraba con dos amigos. Estos dos jóvenes, testigos en la causa, declararon que tiempo atrás habían tenido un cruce con “Palmera” en el dique El Jumeal. Según esta versión, el acusado habría patoteado a uno de ellos pero este joven, “por miedo”, no habría querido denunciar.
Cuando “Palmera”, junto con dos jóvenes más, se cruzó con “Pipo” y sus amigos vestía la camiseta de Policial. Los testigos consideraron que la pelea también pudo haber sido por los equipos de fútbol catamarqueños. Al margen de la supuesta disputa en El Jumeal, uno de los amigos de “Pipo” ya habría tenido diferencias con “Palmera” en las canchas.
Entre los testigos, se presentó el médico forense que elaboró los informes sobre el joven Armendia. “El paciente ingresó mal”, recordó. Luego, precisó que “desde que fue agredido, nunca reaccionó. Falleció a causa del traumatismo; la lesión era muy grande, superior”.
El profesional indicó que con el paso de los meses, el joven se encontraba con un notable deterioro –a causa de su estado vegetativo-. "Es una cadena que se va rompiendo como consecuencia del primer trauma”, detalló. El impacto con un casco –como se indicó en la investigación- podía causar esa lesión. No obstante, advirtió que la lesión también pudo haber sido causada por la caída.
“Para mí hay dos o tres culpables. Cuando lo vieron en el suelo, tirado, lo patearon. Por el severo traumatismo de cráneo, le faltaba la parte derecha. Hubo que conseguir una válvula; se deterioraba peor. Su cerebro no funcionaba bien; la medicación era para aliviarlo, pero constantemente convulsionaba. No sé por qué tuvo una agonía muy larga y dolorosa; todos los días me lo pregunto. Quiero confiar en la Justicia de mi provincia y de mi país. Que la persona y los que causaron esto paguen. Algún día lo pagarán con la Justicia divina, de eso estoy completamente segura”, finalizó Patricia Robledo.