lunes 7 de septiembre de 2026
DEBATE POR “LESIONES LEVES AGRAVADAS”

“Pido perdón; no debí reaccionar así, me sentí desbordada y mala madre”

La mujer admitió haber golpeado a su hija. El padre declaró que pidió ayuda pero no tuvo respuesta.

Por Redacción El Ancasti

Los cambios en materia de niñez y adolescencia también impactan en la crianza de los hijos. Hasta hace unos cinco años, los “correctivos”, “chirlos”, “cachetadas” y hasta la utilización de algún elemento contundente estaban “bien vistos” para “educar bien” a los chicos. En tiempos actuales, se entiende que la violencia física no debe ser tenida en cuenta como método de crianza porque se entiende que quien ama y cuida no golpea. 

Ayer en el Juzgado Correccional de Tercera Nominación, una mujer llegó imputada por el delito de “lesiones leves agravadas por el vínculo”. En febrero del año pasado golpeó a su hija de 15 años con una escoba. El padre de la adolescente la denunció. La audiencia es presidida por el juez Javier Herrera. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Víctor Figueroa, quien está acompañado por la asesora de Menores Carolina Acuña Barrionuevo. La acusada es asistida por la flamante defensora Penal Oficial de Segunda Nominación Florencia González Pinto.

La mujer recordó que su hija debía levantarse temprano para rendir una materia, que debía aprobar para pasar de curso. A la 1.30 le dice que entrara a la casa a dormir. “Me fui a dormir. No era la primera vez que se escapaba. Solía poner candados. A las 4 me levanto para ir al baño. Cuando abrí la puerta (de la habitación de su hija), ella no estaba”, indicó.

La madre llamó al padre de su hija –de quien está separada-. Le contó lo que había pasado y que no sabía dónde estaba. “Hacé lo que tengas que hacer. Tengo que dormir. Entro a las 6 a trabajar”, fue su respuesta, según la mujer. Ella salió a buscar a su hija y la encontró a la vuelta de su casa. 

“Salía de una casa, con hombres. No sabía qué estaba haciendo”, recordó, mientras se quebraba. “Entró a la casa y yo, por detrás. Agarré lo primero que encontré. No recuerdo en qué momento le pegué. Estaba desbordada y seguí pegándole. Luego, le vi sangre en la boca. La llevé al hospital y dije que le pegué”, confesó.Acongojada por lo que había pasado, admitió que no debió haber procedido de esa manera. “No debí haber hecho eso. No debí reaccionar así. Pido perdón; me sentí desbordada y muy mala madre. Siempre renegué con ella. Se vivía escapando. La única culpable soy yo por no saber criar a mis hijos o por querer darles lo mejor”, se cuestionó. Por último, consideró que la situación se complicó cuando inició una nueva relación de pareja.

Luego de su testimonio, se presentó el padre de la adolescente, expareja de la mujer y denunciante. Según su relato, pidió ayuda en el Juzgado de Familia y en el Equipo Técnico pero no tuvo respuesta. También se presentaron otros testigos, quienes sostuvieron que la adolescente “era rebelde” y que se “había salido de las manos”. De esta manera, ratificaron la situación complicada en torno a esta chica.
Tras los testimonios, la audiencia pasó a un cuarto intermedio. Se estima que el debate se reanudará el lunes con una nueva ronda de testigos. Posiblemente las partes expongan sus conclusiones. 

Teléfono
Ante la sospecha de que un niño, niña o adolescente pueda ser víctima de algún tipo de violencia o de vulneración de alguno de sus derechos, se puede llamar a la Línea 102 de Ayuda a chicos y chicas en riesgo.
 El servicio es gratuito y funciona las 24 horas los 365 días del año.

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