EN LA CÁMARA PENAL DE SEGUNDA NOMINACIÓN

Acusado deberá responder por la muerte de un joven patoteado

La pelea había sido en febrero de 2018 pero la víctima falleció después de 14 meses de agonía, en abril de 2019.
martes, 11 de agosto de 2020 · 01:19

Una pelea entre jóvenes en un barrio de la zona sur de la Capital terminó en una larga agonía. Desde la madrugada de la pelea estuvo en una cama del Hospital San Juan Bautista. Pasados 14 meses, finalmente falleció. Se llamaba José María Armendia y tenía 21 años. Alexis Iván Silva hoy ocupará el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Segunda Nominación. Debe responder por el delito de “homicidio preterintencional”.
El Tribunal estará integrado por los jueces Luis Guillamondegui, Fabricio Gershani Quesada y Rodrigo Morabito. El abogado de la querella y de la acción civil es el abogado del foro local Pedro Justiniano Vélez. En tanto que la defensa es ejercida por el abogado Víctor García.
Durante la pelea, Armendia habría recibido golpes de puño en el rostro. El certero golpe con un casco lo habría arrojado hacia el pavimento. La caída le provocó una fuerte herida. Dado el traumatismo craneal, pasó los siguientes 14 meses internado en el Hospital San Juan Bautista. No tuvo mejoría y no se recuperó. Falleció en abril de 2019.
El caso fue investigado por el fiscal de Instrucción de Novena Nominación Jonathan Felsztyna. Tras reunir elementos de pruebas y testimonios, individualizó al autor del hecho, Silva, conocido en su barrio como "Palmera". En primer momento, “Palmera” Silva fue imputado por el delito de "lesiones graves". Tras el deceso de Armendia, el representante del Ministerio Público Fiscal le agravó la imputación a "homicidio preterintencional". Dado el cambio de carátula, el fiscal lo indagó por la nueva imputación. En esta ocasión, el acusado se mantuvo en silencio.

El hecho
De acuerdo con la investigación, José María Armendia (21), la víctima, fue atacado en la madrugada del domingo 19 de febrero de 2018 cuando regresaba de una reunión familiar en el barrio 40 viviendas sur. Se dirigía a pie a su casa en el barrio La Tablada cuando fue rodeado por una patota. Uno de los integrantes lo empujó y lo golpearon en la cara con un casco de moto por lo que perdió la estabilidad y cayó al suelo. Ahí sufrió varias patadas y terminó golpeando su cabeza contra el cordón cuneta.
Los agresores lo dejaron tirado y se marcharon del lugar. Armendia fue llevado en ambulancia al Hospital San Juan Bautista en donde quedó internado en terapia intensiva a causa de su grave estado.
Con base a la toma de testimonios y otras pruebas, se identificó a uno de los agresores, Silva, que quedó detenido. En aquel momento, febrero de 2018, cuando el joven aún vivía, el sujeto se presentó en Fiscalía Penal y fue indagado por el delito de "lesiones graves" por el que había sido imputado. Posteriormente, tras conocerse el deceso de Armendia, el 1 de abril de 2019, el fiscal le agravó el delito.

Delito
El “homicidio preterintencional” se refiere a la culpabilidad y a la naturaleza del medio empleado. Es decir que se produce cuando se excluye el dolo de homicidio y cuando el medio empleado no debía razonablemente ocasionar la muerte. Con la sola exigencia subjetiva de causar un daño en el cuerpo o en la salud sin haber querido causar la muerte, no queda excluida la posibilidad del “homicidio simple” cuando el medio empleado debe razonablemente causar la muerte. Los especialistas explican que la ley, al exigir que se obre con el propósito de causar un daño en el cuerpo o en la salud, impone una condición ambivalente: un requisito positivo consistente en el dolo de causar un daño en el cuerpo o en la salud; otro requisito negativo por el que debe quedar excluido el dolo de homicidio. “Así, pues, es necesario que el autor haya obrado con el propósito de causar un daño en el cuerpo o en la salud (aspecto positivo), pero tal propósito no ha de ser abarcado ni completado por el dolo del homicidio resultante (aspecto negativo). 
El homicidio preterintencional se caracteriza por la producción de un resultado que va más allá de la intención de quien ejecuta el acto. Será el homicidio en que la muerte de la víctima se produce aún que estuviese en el homicida propósito de causarla, porque su intención iba encaminada a consumar un delito distinto y el medio empleado no debía razonablemente ocasionar la muerte”, advierten.

Pena
El homicidio preterintencional conlleva una pena de tres a seis años de prisión. Está “en el medio” entre el homicidio simple (de ocho a 25 años de prisión) y el homicidio culposo (seis meses a cinco años).

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