fundamentos del FEMICIDIO DE GEORGINA AVELLANEDA

Mató a su expareja "para impedir que ella rehaga su vida amorosa"

La Cámara Penal de Tercera Nominación condenó a Diego Herrera a la pena de prisión perpetua.
domingo, 21 de junio de 2020 · 01:10

El 29 de marzo de 2019, Diego Oscar Herrera asesinó de manera violenta a su expareja, Georgina Avellaneda. La casa de ella, en La Tercena, Fray Mamerto Esquiú, fue la escena del crimen. "Si no vas a ser mía, no vas a ser de nadie más", le dijo; luego la asfixió con una toalla y la golpeó en el rostro cuando ya estaba en el suelo. Tras asesinarla, permaneció prófugo durante más de 36 horas. El pasado 4 de marzo –poco antes de cumplirse el primer aniversario de la tragedia-, Diego Herrera se sentó en el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Tercera Nominación para responder por el delito de “homicidio doblemente agravado por haber mediado relación de pareja y violencia de género en calidad de autor”.

Herrera se mantuvo en silencio, pero recordó lo que oportunamente había declarado en la etapa de investigación: "Si no vas a ser mía, no vas a ser de nadie más", fue la frase que describió la relación violenta que tuvo con Georgina. Fueron pareja por poco porque Georgina no estaba dispuesta a soportar tales actitudes y lo denunció.

El fiscal de Cámara Miguel Mauvecín, en su alegato, mantuvo la acusación contra Herrera. "Le preguntó si volvería con Carlos -una pareja anterior- y ella le dijo que sí, pero que no lo llevaría a vivir con ella", tras esto -según los dichos de Herrera en la investigación- asfixió a Georgina con una toalla vieja, lo que provocó que ella perdiera el equilibrio, cayera al suelo y golpeara violentamente su cabeza. En el piso Herrera siguió estrangulándola con sus manos.

Al mismo tiempo, valoró que gracias al examen de ADN se pudo confirmar que en las uñas de la mujer había rastro genético que corresponde a Herrera. Una herida en uno de los pómulos de Herrera que acreditó que la mujer había intentado defenderse.

A su turno, Pablo Vera Aráoz, abogado de la querella, había indicado que el acusado "estaba como un animal agazapado para atacar a su presa. Buscaba el momento de indefensión. Herrera no buscaba el amor, los sentimientos de una persona. Solo buscaba la contención de una casa y la comodidad. Se nota el desprecio que tenía con la mujer porque no dejaba que se relacionara con otras personas. Había hostigamiento. Lo que lo enervó fue que ella iba a mantener una relación con otra persona. El móvil es la pérdida de la posesión”.

A la vez, hizo un repaso por los testigos que pasaron por el juicio y remarcó que su hijo y la pareja de éste conocían del historial de violencia al que había sometido a Georgina, en la relación que se había prolongado por tres meses aproximadamente.

Conclusión
Los jueces Marcelo Soria, Patricia Olmi y Jorge Palacios lo hallaron culpable y lo condenaron a la pena única prevista para este tipo de delito: prisión perpetua, el castigo máximo. Recién cuando cumpla 35 años de encierro, de acuerdo con los informes pertinentes -si éstos arrojaran resultados favorable-, Herrera podría acceder a algún beneficio excarcelatorio, como salidas transitorias o laborales.

“El propósito de dar muerte a su expareja, como consecuencia de la ruptura del vínculo sentimental, configuró el episodio final de reiteradas amenazas, en especial para impedir que la mujer rehaga su vida amorosa con otra persona. No fue un suceso aislado sino el epílogo de una serie concatenada de violencia física y psicológica”, indicaron.

El femicidio de Georgina sucedió en un contexto de violencia de género. Al mismo tiempo, destacaron que la agresión de Herrera hacia Georgina fue acompañada por la expresión “si no sos mía, no sos de nadie”. n

DELITO 

*En los fundamentos se destacó que “el femicidio debe diferenciarse claramente de los homicidios en los que son víctimas las mujeres. El femicidio implica la muerte de la mujer por su condición de tal, mientras que en los homicidios el género de la víctima resulta indiferente”.

*La figura del femicidio requiere que el autor sea varón, la víctima la mujer y sea cometido en un contexto de violencia de género, entendido como la violencia contra la mujer.

*La relación desigual de poder característica de la violencia de género es definida como “aquella que se configura por prácticas socio culturales históricas basadas en la idea de inferioridad de las mujeres y superioridad de los varones…”.

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