El ministro de Economía, Martín Guzmán, anunció que se extenderán hasta el martes próximo los acuerdos de confidencialidad firmados en el marco de las negociaciones por la deuda emitida bajo ley extranjera. "Las conversaciones con los acreedores continuarán también hasta esa fecha", señaló el jefe del Palacio de Hacienda. Explicó que se tomó la decisión de extender la fecha de cierre de la oferta -hasta el 19 de junio próximo- para poder enmendarla luego del martes, al finalizar los acuerdos de confidencialidad. Economía oficializó ayer la prórroga mediante la Resolución 282/2020, publicada en el Boletín Oficial.
Fundamentó la medida en que continúa recibiendo "opiniones y sugerencias de los inversores". Dijo que está "analizando estas sugerencias con el objetivo de restaurar la sostenibilidad de la deuda pública emitida bajo legislación extranjera. Se considera necesario realizar una nueva extensión para continuar las discusiones y propiciar un marco adecuado para que los inversores continúen contribuyendo a una reestructuración exitosa de la deuda", indicó.
Las negociaciones se mantienen bajo acuerdos de estricta confidencialidad. Esto significa que además de no revelarse los detalles, los bonistas se comprometen a no litigar contra la Argentina, que técnicamente ya se encuentra en default desde el 22 de mayo, cuando incumplió con el pago de U$S 503 millones de intereses. Pero se está caminando sobre un terreno resbaladizo. Si llegara a estirarse más el plazo para una definición, los bonos podrían empezar a cambiar de manos y otros fondos podrían estar interesados en ir a juicio.
Nada indica que la exigencia de los acreedores podría modificarse por la ofensiva del Gobierno contra Vicentin para avanzar en una expropiación. Sin embargo, si se enrarece el horizonte de inversiones está claro que el rendimiento de los bonos argentinos podría superar tranquilamente el 10% anual que se está mencionando como posible nivel una vez que finalice la reestructuración. Si la deuda rindiera por encima de ese parámetro, sería muy complicado tanto para las provincias como para las empresas conseguir financiamiento internacional.
Ayer Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y con estrechos vinculos con ministro Guzmán, fue duro en sus apreciaciones: “Algunos acreedores no tienen vergüenza. Demandan algo que no es sostenible para la Argentina”. Todo indica que dirigió sus dardos a aquel grupo que se mantiene firme en su postura. En el mercado aseguran, sin embargo, que la diferencia es a lo sumo de USD 5, lo que no termina siendo algo demasiado significativo a lo largo de los años.