El monstruo femicida no es un invasor: duerme en los cimientos y entresijos del sistema cultural hasta que algo lo despierta para golpear, para violar, para matar.
El monstruo femicida no es un invasor: duerme en los cimientos y entresijos del sistema cultural hasta que algo lo despierta para golpear, para violar, para matar.
Según la licenciada en Trabajo Social Leonor Acuña, miembro de los equipos técnicos de la Corte de Justicia, la violencia de género busca disciplinar a la mujer, someterla, controlarla, mediante lo que la antropóloga feminista Rita Segato denomina pedagogía de la crueldad.
Hay en el crimen de Brenda Micaela Gordillo singularidades respecto de otros femicidios.
Los celos no aparecen como móvil, por ejemplo. Y el femicida Naim Vera contrató primero un sicario, que finalmente no cumplió con el trabajo.
Las similitudes se dan en los rasgos psicológicos del femicida: Vera tiene personalidad psicopática; y en el intento de ocultar el femicidio: incineró, mutiló y distribuyó las partes del cuerpo de Brenda Micaela del mismo modo que lo hicieron “El Indio” Melitón Bulacios y Francisco “Negro La Carpa” Quiroga.