Los delincuentes que perpetraron los asaltos en un frigorífico de la Capital y en un mercadito en el departamento Valle Viejo siguen en libertad, ya que a pesar de las medidas ordenadas por la Justicia tuvieron resultados negativos. Según la información a la que pudo acceder este diario, ayer se efectuaron nuevos registros domiciliarios, sin éxito, ya que tampoco se avanzó en la recuperación de los bienes sustraídos.
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Continúa la búsqueda de los asaltantes
Los atracos fueron violentos, con cuchillas de gran tamaño y a cara descubierta en uno de los casos, y con un arma de fuego y con los rostros ocultos en el otro.
En el frigorífico ubicado sobre avenida Misiones al 1.745, el sábado a la noche dos empleados fueron reducidos y golpeados por dos asaltantes.
Los dos aseguraron que temieron por sus vidas y que el golpe fue violento a pesar de que en ningún momento intentaron repeler el ataque.
Fueron rociados con gas Pimienta. Uno de ellos quedó paralizado cuando el gas ingresó a sus ojos y vías respiratorias.
El otro logró tapar parte de su cara con una mano y parte del producto tóxico ingresó en su boca, sin causarle mayores daños.
"Metele un tiro, metele un tiro le dijo un ladrón al otro", recordó uno de los empleados. Los delincuentes recogieron cuchillas de tipo carnicero, los redujeron y los encerraron en un baño. Finalmente, se alzaron con aproximadamente $60.000 en efectivo, las billeteras y los teléfonos celulares pertenecientes a los trabajadores.
En el mercadito, ubicado en la localidad de Santa Rosa, en Valle Viejo, cuatro sujetos (en la edición de ayer se indicó erróneamente que fueron tres), a punta de pistola redujeron el lunes a la noche al empleado y se fugaron con $3.000 en efectivo y cigarrillos.
El damnificado, de 23 años, hijo del propietario del local aseguró que los sujetos llevaban casco en sus cabezas y que le apuntaron en reiteradas oportunidades con un arma de fuego.
"Entraron, me llevaron a una habitación de la casa y me dijeron que les entregue la plata que estaba en los aires acondicionados", remarcó.
El joven, de apellido Robles explicó que los maleantes destrozaron parte de los equipos y que no hallaron nada.
"No me golpearon, pero fueron violentos en sus tratos. Cargaron el arma y me apuntaron a la boca. En un momento se les cayó el arma al piso y ahí me di cuenta que era de verdad", señaló.
Los maleantes pudieron ver su accionar por las cámaras de seguridad instaladas en el local.
Sabían todo lo que pasaba en el negocio, quien entraba y quien salía. Inclusive amedrentaron a una clienta habitual a quien mostraron el arma.
Trascendió que los sujetos vestían ropas oscuras y que se fugaron en moto.