SALTA- Un hombre de 40 años, identificado como Raúl Pereyra, que residía en la localidad de General Mosconi y ejercía el oficio de jornalero, asesinó, según las primeras hipótesis con un disparo de arma de fuego, a su hija de ocho años y luego se quitó la vida. El fiscal penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas de Tartagal, Pablo Cabot, esperaba la llegada del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) para que determinara oficialmente las causales de esta tragedia familiar que conmovió ayer por la tarde a todo el norte.
Hasta el sábado por la noche, no se había podido determinar con exactitud la hora en que Pereyra asesinó a la más pequeña de sus hijas para luego quitarse la vida. Se confirmó que la propia Policía localizó el vehículo, un Ford Escort crema, al costado de la ruta nacional 34, entre las localidades de General Ballivián y Coronel Cornejo.
Llamó la atención de la fuerza de seguridad -que ya había recibido la denuncia de la ex esposa de Pereyra y madre de la nena- que el vehículo estacionado se encontraba con la puerta del acompañante abierta. Los efectivos se acercaron al rodado y se dieron con el terrible cuadro: ambos yacían sin vida.
Nancy Sánchez, la mamá de la nena, se entrevistó durante una hora con el fiscal Cabot. Fuentes consultadas indicaron que algunos familiares cercanos a las víctimas relataron que el drama comenzó la noche del viernes, cuando Pereyra, que estaba separado de Sánchez, llegó a la Misión Wichi, donde la mujer residía con sus dos hijas.
Pereyra salió con las dos nenas hacia Mosconi como lo hacía los fines de semana luego de cobrar su jornal. Trascendió que hasta le compró zapatillas y un pote de nieves, a pedido de la hija menor. Cerca de las 22, regresó a dejarlas pero una hora más tarde volvió a recoger a sus hijas con el argumento de llevarlas a comer a General Mosconi.
La mayor de sus hijas, de 11 años, por esas cosas del destino, prefirió quedarse. No así Araceli, que subió al auto de su padre. “Ella lo quería muchísimo a su papá. Araceli lo adoraba y él también la quería mucho a la chiquita. Ahora nos damos cuenta de que la mayor de las nenas se salvó de milagro porque seguramente su intención era asesinarlas a las dos y después quitarse la vida”, refirió un familiar.
Como Pereyra no regresó toda la noche con su hija menor, en las primeras horas de la mañana la mamá, que en los últimos tiempos lo había denunciado por violencia de género, llegó hasta la comisaría de General Mosconi a radicar otra denuncia, sin siquiera imaginarse que posiblemente a esa hora su hija como su padre yacían sin vida dentro del auto.
“Como a las 3 de la tarde la Policía fue a decirle a la madre que los habían encontrado y le dieron la peor noticia”, agregó un tío de la mujer.
Los familiares de la niña aguardaban pasadas las 21.30 de ayer que la Justicia les hiciera entrega del cuerpo de la pequeña para velarla en la propia comunidad wichi de General Mosconi.
Al ser consultado por El Tribuno, el fiscal Pablo Cabot se excusó de brindar informaciones y solo manifestó: “Estamos esperando la llegada del CIF que viene de Orán”. En el lugar se realizaron las tareas de campo de rigor y se dispuso el traslado de ambos cuerpos al Servicio de Tanatología Forense del CIF de Orán, donde se realizaba la autopsia para determinar causa y data de muerte.