"No tienen dudas de que el puente fue determinante", había expresado meses atrás Agustín Sal, en el marco de la causa penal por la tragedia de El Rodeo, ocurrida en enero de 2014. Carolina Sal Castiglione, una de las víctimas, que permanece desaparecida, era su hija. En esta causa se había constituido como querellante. Ayer, Agustín Sal falleció tras haber contraído coronavirus COVID-19. Su deceso fue en Santiago del Estero, donde estaba internado.
Sal era uno de los querellantes por la tragedia ocurrida el 23 de enero de 2014 en la villa veraniega de El Rodeo. El alud se llevó el cuerpo de su hija. El año pasado, Sal, durante una nueva instancia en el proceso penal, había manifestado estar “conmocionado y desilusionado. Ya sospechábamos que esto no iba a terminar bien. Es muy injusto esta medida”, había expresado y, al mismo tiempo, había indicado que "no tienen dudas de que el puente fue determinante". Agustín Sal había asegurado, hace unos meses, al diario La Nación que "los informes del Instituto Nacional del Agua, la Universidad de Córdoba desaconsejaban la construcción del puente en el río Ambato y aun así se lo hizo igual".
En esa misma entrevista, Eugenia Castiglione de Sal había manifestado, casi como un susurro, “El Rodeo era nuestro paraíso”. La noche del 23 de enero de 2014, en lo que ellos consideran una combinación de la fuerza de la naturaleza y negligencia humana, Eugenia perdió a su hija Carolina Sal, a su hermana María Luisa Castiglione y a su madre, Dora Josefina de Castiglione. Piedras gigantes y barro sepultaron la casa de descanso que allí tenía, su "paraíso". A estas tres muertes hay sumarles las de otras nueve personas en la zona. El cuerpo de Carolina, de 23 años, jamás fue encontrado.
Había hecho muchísimo calor durante el día y con la noche la lluvia dijo presente. Ya habían cenado y los Castiglione Sal estaban dispersos por la casa, algunos charlando entre sí cerca de las ventanas viendo la lluvia caer, otros esperando saber si el recital de Abel Pintos se haría o no en el predio municipal y otros leyendo. La lluvia se volvió tormenta fuerte, muy fuerte. "No creo que se haga el festival", comentó Carolina, un tanto resignada, quien tenía muchas ganas por ver al ya consagrado artista bonaerense. El agua golpeaba violentamente a todas las casas de El Rodeo.
En aquella noche del 23 de enero de 2014 alguno llegó a insinuar "y vamos igual, si se suspende volvemos". Agustín Sal, papá de Carolina, con el paso del tiempo, dijo "capaz que si nos íbamos, si bajábamos al predio del festival el alud no nos encontraba en la casa y las cosas hubieran sido distintas".
Luego, comenzó una lluvia como pocas veces se había visto. Todo era pánico, gritos. Agustín veía a su hija Carolina aferrarse a algo y en un abrir y cerrar de ojos no la vio más. Las piedras, enormes, tapaban y sepultaban la casa de toda la vida los Castiglione.
El expediente
A mediados de septiembre la Cámara de Apelaciones "declaró formalmente inadmisible" el recurso de casación presentado por los abogados de la familia Castiglione, quienes habían atacado la decisión del Tribunal de Alzada que había ordenado que el expediente de la causa El Rodeo regrese al Juzgado de Control de Garantías para que resuelva. Fuentes judiciales consultadas por El Ancasti confirmaron que el Tribunal había descartado la presentación bajo el argumento principal de que el "planteo recursivo no se ajusta a la letra ni al espíritu o de la norma". Mencionaron que el Código Procesal Penal local "reserva el recurso casatorio a sentencias definitivas, autos que pongan a fin a la pena hagan imposible que continúen las actuaciones, o que denieguen la extinción, conmutación o suspensión de la pena". El recurso de casación había sido presentado por los abogados Azucena López de Bertetto y José Gigena, representantes de la familia Castiglione. Ellos habían criticado la decisión del Tribunal de Alzada porque entendían que no había resuelto una "grave contradicción funcional".