ver más
ALREDEDOR DE PLAZA INDEPENDENCIA

En Tucumán marcharon por el crimen de Paola Estefanía Tacacho

El viernes fue asesinada en pleno centro por su exalumno Mauricio Parada Parejas, quien luego se suicidó.
3 de noviembre de 2020 - 01:08 Por Redacción El Ancasti

A tres días del femicidio de Paola Estefanía Tacacho, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, una multitud se reunió en la Plaza Independencia para exigir justicia. Una multitud, entre familiares, allegados y del tercer sector se hicieron cita. La marcha estuvo encabezada por la familia de la docente salteña que desde hacía algunos años estaba radicada en la capital tucumana.

Paola Estefanía fue asesinada de seis puñaladas el viernes último en pleno centro tucumano. Mauricio Parada Parejas, su asesino, había sido su alumno y la acosó durante los últimos cinco años.

“Está la plaza frente a Casa de Gobierno cubierta, hay una sociedad que hoy se ve indignada por lo que le sucedió. El crimen de Paola se podría haber evitado si el Estado hubiese estado presente. La Policía sí accionó, pero, más allá de las denuncias, en distintas oportunidades la que no tomó con seriedad el caso fue la Justicia”, indicaron fuentes locales.

Paola había denunciado 13 veces a Parada Parejas, desde 2015 a 2020. “La perseguía, la acosaba, armaba perfiles falsos en redes sociales, ella tuvo que cerrar las suyas”, se detalló.

Obsesión 
A principios de 2015, Mauricio Gilberto Parada Parejas era uno de los tantos alumnos inscriptos en la carrera de traductorado de inglés, en el Colegio Mark Twain de San Miguel de Tucumán. En ese instituto, Mauricio fue parte en la clase de Paola Estefanía Tacacho. La relación exalumno-docente se volvería particularmente oscura.

En el transcurso de los últimos cinco años, Paola lo denunció 13 veces por acosarla a través de redes sociales y en su propia casa con insultos y amenazas de muerte, que finalmente fueron concretadas: el viernes pasado, cerca de las 21, Parada asesinó a Paola en plena calle de al menos seis puñaladas, una de ellas por la espalda, mientras ella regresaba a su casa del gimnasio.

Mientras Paola agonizaba en el lugar, un grupo de vecinos creyó que Parada era un ladrón y lo cercó para evitar que se escapara, uno de ellos incluso le lanzó gas pimienta. En ese momento, al verse rodeado, Mauricio, de 32 años al igual que a su víctima, se clavó con fuerza el mismo cuchillo que había usado para asesinar a Paola en el medio del pecho y murió en el lugar.

El crimen no sorprendió a algunos, en cierta forma. Sus excompañeros del Mark Twain estaban muy al tanto de su obsesión con su exprofesora y sabían que ella lo había denunciado ya muchas veces. Si bien Mauricio asistió solo algunos meses al instituto y luego abandonó la carrera, la mayoría recuerda que Parada siempre se hacía presente en la puerta del colegio, que quedaba a muy pocas cuadras de su casa, y que hasta había acosado a otras alumnas.

“Los pocos meses que fue a clases fuimos compañeros. Él era muy raro, no se daba con nadie. No hablaba y no quería hacer trabajos grupales para no dar su teléfono”, recuerda una exalumna de Paola Tacacho. “No llegó a completar el semestre y dejó de ir a clases, pero igual siempre estaba afuera del instituto”, agregó.

La joven recordó que cuando Mauricio dejó de asistir a clases, tanto Paola como ella y otras alumnas fueron hostigadas por él a través de cuentas truchas que armaba para intimidarlas. Los familiares de Paola Tacacho contaron que le hizo lo mismo a ella durante años, armaba cuentas falsas con su nombre y publicaba fotos de ella con mensajes intimidantes: “Se acerca la hora de desaparecer” o “I am dead” (estoy muerta). El hostigamiento, sin embargo, no sólo era virtual, sino que Parada incluso la seguía cuando salía de su casa, le tocaba el timbre, graffiteaba su nombre en su camino al trabajo como para marcar su presencia y hasta llegó a ingresar un día en el edificio y llenar de fotos suyas el palier.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar