informe especial

Abuso infantil: en lo que va de este año, se registraron 170 víctimas de ultrajes sexuales

Esta cifra solamente corresponde a los casos de Capital y Recreo. En el interior, Santa María, Tinogasta y Belén tienen su Sistema Local de Protección y suman más casos.
domingo, 22 de noviembre de 2020 · 01:07

El abuso sexual en la infancia (ASI) es una triste realidad en Catamarca. Las estadísticas de este año son estremecedoras y detrás de cada número hay una historia de vida. Desde el Sistema de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, dependiente de la Secretaría de Familia, se informó que en la provincia, el 85% por ciento de las víctimas de violencia sexual en la infancia son niñas y adolescentes mujeres, según las últimas estadísticas elaboradas al respecto. Desde el mes de enero hasta la actualidad se registraron 170 chicos y chicas víctimas de abuso y para ellos se efectuaron 343 medidas de protección integral. Es decir, se ha adoptado más de una medida por cada uno de ellos. De estas 170 personas, 120 son niñas, 48 varones y en dos casos no se informó el sexo. En un 95% de los casos los abusadores son hombres.

El jueves último se conmemoró el Día Mundial de la Lucha contra el Abuso Sexual en la Infancia. Sobre esta temática, la secretaria de Familia, María Carrizo, comentó que “los datos revelados coinciden con los informes mundiales donde más mujeres que varones declaran haber sufrido abuso sexual en la infancia. Las cifras dan cuenta de la necesidad de abordar la problemática desde una perspectiva de género que contemple la doble condición de vulnerabilidad en la que se encuentran las niñas y adolescentes mujeres víctimas de abuso sexual, cuyos testimonios muchas veces son invisibilizados o negados por una cultura patriarcal y adultocéntrica que nos rodea”.

En el interior, los departamentos Santa María, Tinogasta y Belén cuentan con su Servicio Local de Protección. De esta manera, tienen sus propios registros. Con los Servicios Locales, se estima que habría más de 200 víctimas de ASI. “En el interior casi no hay denuncias. Sigue siendo un delito que no se denuncia, pero es un delito de instancia privada que sí se debe denunciar”, remarcó.

Además, la referente de esta Secretaría –organismo de aplicación del Sistema de Protección de chicos y chicas- manifestó que se tiene que visibilizar  la vulneración de derechos de niños y adolescentes varones que se encuentran en una situación de asimetría de poder con otros varones adultos. “Esta condición de desigualdad, en la mayoría de los casos, los inhibe de relatar lo sucedido por temor a ser estigmatizados, por culpa o vergüenza, y es, muchas veces, la causa de que no se denuncie el delito”, advirtió.
No obstante estos datos, la Secretaria de familia señaló que el porcentaje que se registra en el Servicio de Protección por motivo ASI corresponde al 10,4 % del total de todos los diferentes motivos de intervención que se trabajan y abordan diariamente. Esta situación demuestra que es una realidad todavía invisibilizada porque sigue costando hacer valer la voz de las víctimas.

Prevención

La secretaria de Familia recomendó estar atentos. “Los cambios de conducta repentinos, las pesadillas o problemas para dormir, llantos, aislarse  con el medio social, el temor a permanecer solo o sola con una persona en particular y las lesiones físicas son algunos de los indicadores de abuso sexual señalados por el Sistema de Protección de Derechos  que requieren la intervención de profesionales”, detalló. También remarcó que el ASI afecta el desarrollo psicosexual del niño y niña de forma traumática, donde no lo puede procesar. Al mismo tiempo, se debe aclarar que las personas que sufrieron abusos de niños no se convierten en abusadores sino que crecen repitiendo conductas que los hacen sensibles a sufrir violencias de otras personas.
“La prevención del abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes convoca a un abordaje integral por parte de todos los actores que acompañan el desarrollo de la niñez: la familia, la escuela, referentes comunitarios y los organismos públicos encargados de velar por el ejercicio de sus derechos y la aplicación de la Ley 26.061 que los contempla. Resulta imprescindible crear y fomentar espacios de diálogo y confianza para que chicos y chicas tomen la palabra y sean protagonistas de infancias libres de violencias”.

Mitos y silencios

En octubre de 2018, tras una modificación en el artículo 72 del Código Penal Argentino (CPA), se convierten en carácter de orden público los delitos sexuales contra chicos y chicas. De esta manera, la acción ante la Justicia podrá ser iniciada por cualquier persona y el Estado, a través de los fiscales, estará obligado a llevar adelante las investigaciones correspondientes. Es decir, se elimina el requisito de la denuncia de los representantes legales del niño, niña o adolescente como condición para proceder. Para los especialistas, es otro avance en contra de estas aberrantes conductas hacia chicos y chicas.

El ASI posee mitos arraigados en costumbres culturales que es importante empezar a dejar de lado. La frase que dice “si ocurriera en nuestro entorno nos daríamos cuenta”, es uno de los mitos. El abuso sexual no es fácil de detectar, menos en una sociedad como la actual, donde las obligaciones cotidianas disminuyen los espacios de diálogo con los hijos.

“Ocurre en familias desestructuradas o de bajo nivel sociocultural”, esto también es un mito con cierto tono de un prejuicio social. Hay abusadores sexuales en todas las estructuras familiares y en todos los niveles culturales.

Se suele decir que “el agresor es un perturbado mental fácil de reconocer”, pero la realidad demuestra que para el común de la gente, los abusadores sexuales son personas “como cualquier vecino” y no es fácil identificarlos. Otro de los mitos que se debe dejar de lado es aquel que afirma que “los niños fantasean, inventan historias y dicen mentiras” porque los niños no pueden inventar algo que nunca conocieron: la sexualidad adulta.

El silencio es uno de los velos que cubren los ultrajes. Distintos estudios indican que la mayoría se prolonga durante un tiempo y se suelen revelar durante la adolescencia, cuando las víctimas pueden romper el pacto de silencio, es decir, cuando el niño o niña ya no sienta temor por las amenazas de su agresor sexual.

Por ello, la Educación Sexual Integral resulta herramienta fundamental para prevenir estos ultrajes. A la vez, se debe reforzar con espacios de diálogo, donde chicos y chicas puedan contar con confianza y sin temor lo que les está pasando.

Los expertos recomiendan que los adultos expliquen que los secretos son información o conocimiento que se reserva, es decir, se guarda de que otros los puedan saber. Los secretos crean un ambiente misterioso alrededor de las personas pero pueden tener consecuencias  positivas o negativas dependiendo de cómo se sienta quien los guarda. Precisamente ésa es la clave para saber diferenciar los secretos buenos de los secretos malos. Por ello, se recomienda enseñar a los chicos y chicas a identificar las emociones que sienten al guardar un secreto. Los especialistas indicaron que los “secretos buenos” generan en el niño o niña que los guarda una sensación de felicidad y emoción. “Cuando alguien sabe que le harán una fiesta sorpresa a otra persona y no debe revelarle el secreto, la persona será sorprendida gracias al secreto y todos pasarán un buen momento”, ejemplificaron.

A nivel país

  • Estudios afines realizados en el país indican que:
  • La mayoría de los abusadores es familiar de primer grado: llámense tíos, padrastros, padres, abuelos y hermanos.
  • Uno de cada cinco niños y niñas son abusados por un familiar directo antes de los 18 años.
  • La edad media de inicio del abuso es de 8 años.
  • Entre ocho y nueve víctimas serán niñas o adolescentes mujeres.

Características del ASI

  • Ocurre en un ámbito privado, muchas veces la casa del niño, niña o adolescente. Lo que hace que poder investigarlo y probarlo sea un hecho complejo.
  • Se desarrolla a lo largo del tiempo y suele ocurrir más de una vez -incluso durante años-.
  • La manipulación y la amenaza de los abusadores obligan a los niños, niñas y adolescentes a mantener silencio sobre lo que les está pasando.
  • Los niños víctimas no saben cómo hacer para que les deje de ocurrir y dejan de intentar defenderse.
  • Las familias muchas veces prefieren sostener la “unidad” antes que denunciar.
  • Chicos y chicas a veces hablan y después se retractan (cambian su relato durante la investigación) por temor, culpa, vergüenza o presiones del agresor o la familia.

Denuncias

Se debe llamar a la Línea 102 de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes. El Servicio Local de Capital cuenta con la línea 3834 606915, que funciona de 9 a 13. 

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