El 20 de octubre de 2018, dos personas, de manera violenta, ingresaron a robar en la distribuidora Quilmes de avenida Alem al 600 y se llevaron un botín por $1.300.000. Por este hecho, José Roberto Perea y Luis Alberto Zamora fueron imputados por el delito de “robo calificado por el uso de armas cuya aptitud para el disparo no pudo tener por acreditada, agravada por la participación en la ejecución de un integrante de la fuerza de seguridad policial”. Desde entonces, los acusados se encuentran alojados con prisión preventiva en el Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán.
Sin embargo, transcurridos los dos años de prisión preventiva, el plazo caducó, los abogados defensores Roberto Mazzucco, en representación de Perea, y Silvia Barrientos, quien asiste a Zamora, solicitaron el cese de prisión. La audiencia se realizó, de manera virtual, en la Cámara Penal de Segunda Nominación. El Tribunal estuvo integrado por los jueces subrogantes Marcelo Soria, Jorge Palacios y Rodrigo Morabito. Los imputados pudieron participar a través del sistema de videoconferencia desde el Penal.
Fuentes consultadas por El Ancasti informaron que el fiscal de Cámara Gustavo Bergesio se opuso al planteo de ambos defensores y solicitó una prórroga extraordinaria de prisión preventiva en la Corte de Justicia de la Provincia. Además, aunque de manera subsidiaria, peticionó que a los acusados se les restrinja al máximo la libertad, con la imposición de una fianza importante, la comparecencia ante el Tribunal dos veces por semana para firmar planilla de control, evitar que se entrevisten entre ellos y que se mantengan alejados de testigos y damnificados.
Tras el planteo de las partes, la audiencia pasó a un cuarto intermedio. Mañana, jueves, cerca el mediodía, se reanudará y se dará a conocer la resolución.
Subrogantes
En esta causa, el Tribunal fue integrado por magistrados subrogantes. Soria y Palacios integran la Cámara Penal de Tercera Nominación y Morabito es juez del Tribunal Penal Juvenil. Se debió recurrir al sistema de subrogancia, habida cuenta de que el juez de la Cámara Penal de Segunda Nominación, Luis Guillamondegui, había integrado, en una instancia anterior, la Cámara de Apelaciones para uno de los acusados. Además, los otros dos magistrados tiempos atrás se retiraron para acogerse al retiro por jubilación. Actualmente, se concursan los cargos para cubrir estas dos vacantes.
El atraco
El asalto a la distribuidora ubicada en avenida Alem al 600 ocurrió el sábado 20 de octubre, entre las 23.30 y las 23.45, mientras una copiosa lluvia caía sobre la ciudad. Dos hombres vestidos de policías llegaron hasta el portón de ingreso. Uno de ellos tapándose en parte el rostro pidió que le abrieran porque se había olvidado la campera: "Pelado, abrime que me olvidé la campera".
Como se había marchado el consigna hacía unos minutos, el empleado de la dueña, con quien se encontraba, confió en que se trataba de ese uniformado que había regresado y decidió abrir la puerta. Allí el malviviente lo empujó y logró ingresar junto con el otro delincuente. Ambos estaban vestidos de policías, uno de ellos con un casco protector.
Con las víctimas reducidas, los malvivientes cargaron un botín aproximado de $1.300.000 en dos bolsos y salieron por donde habían ingresado. La denuncia por el hecho se hizo al otro día, al igual que las pericias realizadas en el lugar.
En aquella oportunidad, el entonces jefe de Policía, Orlando Quevedo, había dispuesto el pase a disponibilidad del cabo Perea, uno de los acusados. Quevedo no había descartado que el numerario policial, que tendría antecedentes, sea exonerado de la fuerza.