Pidieron perdón Darío Fabián Verón y Eduardo Florencio Cavieres y reconocieron su participación en el violento hecho delictivo de junio de 2019. Ambos se encontraban en el Servicio Penitenciario de Capayán y a través de videoconferencia participaron del debate en su contra. Debían responder por el delito de “robo agravado por el uso de arma”.
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Condenas de hasta siete años por el robo al Estudio Haddad
La audiencia se realizó en la Cámara Penal de Segunda Nominación. El Tribunal estuvo integrado por los jueces Luis Guillamondegui, Fabricio Gershani Quesada y Rodrigo Morabito. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal de Cámara Gustavo Bergesio y la defensa fue ejercida por los abogados particulares Víctor García –en representación de Cavieres- y Leonardo Carrasco –quien asistió a Verón-.
“Me hago cargo de los hechos. Fue así. Pido perdón. No era un arma de verdad; era de utilería. No tenía trabajo y eso me llevó a esa situación. Fue un momento de desesperación. No soy un monstruo ni un violador. Soy padre. Pido perdón a la provincia por lo sucedido. Me equivoqué y lo asumo”, expresó Cavieres.
A su turno, tuvo la palabra su compañero procesal Verón. “Fue sin violencia. Era un arma de juguete. No salimos a lastimar ni a matar a nadie. Fue una mala decisión. Pido perdón a Haddad. Estoy arrepentido. No tenía trabajo”, manifestó.
Tras la confesión y arrepentimiento de los acusados, las partes desistieron de los testigos. Luego, se dio inicio a los alegatos. El fiscal Bergesio remarcó que la confesión fue clara, que se produjo un desapoderamiento violento y que se utilizó un arma impropia para consumar el hecho. “Cavieres usó el arma pero asumieron ambos la responsabilidad. El arma fue usada como elemento contundente para lastimar. Después se dieron a la fuga y costó hallarlos”, señaló. Mantuvo la acusación y pidió una pena de ocho años para Cavieres y de siete para Verón.
A su turno, el defensor García destacó que su defendido no tiene antecedentes penales y que se usó un arma de utilería, que no causaba daño. “Con un arma real otro era el resultado”, señaló y pidió la pena mínima. Luego, su par Carrasco valoró que el arma utilizada fuera de utilería. “Dijeron ‘utilizamos un arma de utilería para evitar cualquier peligro’”, remarcó. Además, advirtió que el arma en cuestión no se peritó. “Verón merece una pena pero no a cualquier costo; tiene que haber un límite. Solo hubo daño patrimonial”, destacó y pidió una pena de cinco años y seis meses.
Finalizados los alegatos, los acusados expresaron una última palabra. De este modo, volvieron a pedir perdón. Los magistrados pasaron a un cuarto intermedio y dieron a conocer el veredicto. Cavieres y Verón fueron hallados culpables en el delito de “robo agravado por el uso de arma” y condenados a la pena de siete años y de seis años y seis meses, respectivamente. Además, Verón fue declarado reincidente.n
Un atraco, un importante botín, fuga y captura
De acuerdo con la crónica policial, el 13 de junio, a las 21.10, cuando un empleado de una empresa de cadetería salía del estudio, los acusados –ambos oriundos de la provincia de Buenos Aires- aprovecharon la ocasión y entraron al Estudio Contable Haddad, ubicado en Rojas al 600, de esta Capital. Allí sorprendieron a Juan Pablo Haddad –hijo de César Haddad, propietario del Estudio Contable-. Con amenazas y empujones, redujeron al propietario y a cuatro empleados. De esta manera, los maleantes se hicieron de un botín de U$S 4.000, $40.000 y otros elementos de valor. Luego, se dieron a la fuga.
Los maleantes se abalanzaron sobre Haddad y tras exigirle la entrega de dinero, lo habrían golpeado en la cabeza. Tras amenazarlo, aquél les habría entregado el dinero y los asaltantes rápidamente se dieron a la fuga a pie.
Darío Fabián Verón fue hallado una semana después en San Nicolás, Buenos Aires, y Eduardo Florencio Cavieres fue localizado en septiembre en La Rioja.