El juez en lo penal económico Javier López Biscayart procesó ayer con prisión preventiva a Adrián Álvarez y Hugo Gil, los dos empleados de la firma Martinair Holland que emprendieron la tarea de cagar el vuelo de KLM donde se encontraron más de 80 kilos de cocaína. Además, el juez procesó a la empresa Martinair Holland y al igual que a sus dos empleados impuso a cada uno de ellos un embargo de $200.000.
En tanto, el magistrado dictó la falta de mérito, esto es que no hay pruebas para procesar o desvincular a varios detenidos, el juez dispuso su libertad. El avión de la empresa holandesa KLM había salido desde Brasil, pasaba por Argentina con escala técnica en Quito, y recalaba en Amsterdam.
En Holanda se abrió una investigación espejo para determinar la organización que allá iba a recibir la droga, unos 87.7 kilos de cocaína. En las últimas horas los policías del área de narcóticos de Holanda mantuvieron un encuentro con el fiscal en lo penal económico Emilio Guerberoff y Diego Iglesias, este último titular de la Procuraduría de lucha contra el Narcotráfico (PROCUNAR). Álvarez es uno de los más comprometidos de los ocho implicados, ya que en su camioneta particular estacionada en Ezeiza se encontraron restos de cocaína, marihuana y éxtasis.
Según trascendió, la droga fue hallada en cajas de cartón. En el avión también se encontraban caballos de polo que iban a ser llevados a Amsterdam. El procedimiento se produjo el martes 14 de enero por la tarde cuando el avión estaba a punto de despegar y apareció el personal de Aduana con una orden judicial, firmada por López Biscayart para realizar una requisa en toda la aeronave.
Operativo El avión de KLM, operado por Martinair, había aterrizado en Ezeiza proveniente desde San Pablo a las 10.45 del 17 de este mes. Debía despegar antes que se vencieran los permisos de la tripulación y después de subir la carga legal: 49 caballos de polo y de carrera que tenían destino final en Tailandia y Singapur.
"Fue puro olfato de los agentes de Aduana", había explicado un investigador del caso después de descubrir la droga. Se refería a que al personal aduanero le llamó la atención lo que sucedía en la pista en medio de un alerta meteorológico.
Las filmaciones de las cámaras de seguridad de la terminal aérea mostraban que dos camionetas pertenecientes a la empresa Martinair se acercaron al avión y de allí comenzaron a bajar cajas de cartón que introducían a la bodega. Cuando hay alerta meteorológico no se pueden hacer operaciones de carga en la pista y, además, los empleados de Martinair no están autorizados para hacer ese trabajo, función que cumple Intercargo. Entonces los agentes de la Aduana decidieron hacer una requisa en el avión y descubrieron los 87,5 kilos de cocaína en la bodega.