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SE RENOVÓ EL PEDIDO DE "JUSTICIA"

Muestras de dolor en el velatorio del joven asesinado por rugbiers

Los restos de Fernando Báez Sosa (18) fueron inhumados ayer en el Cementerio de la Chacarita.
21 de enero de 2020 - 01:07 Por Redacción El Ancasti

Con un conmovedor silencio y el renovado reclamo de justicia por parte de sus padres, los restos de Fernando Báez Sosa, el joven de 18 años que fue asesinado a golpes en la puerta de un local nocturno de Villa Gesell, fueron inhumados este mediodía en el Cementerio de la Chacarita. "Esperemos que los fiscales hagan las cosas como se deben. Que se haga justicia por mi hijo", expresó Silvino Báez, padre del joven asesinado el viernes pasado.
Fernando había sido despedido poco antes en una misa celebrada en el Colegio Marianista del barrio porteño de Caballito, en el que el joven había completado sus estudios secundarios en 2018, mientras que el año pasado había terminado el CBC para comenzar la carrera de Derecho en la Universidad de Buenos Aires. "Era un chico excepcional sin problemas con nadie. Amaba el deporte, el estudio, se portaba de maravilla con nosotros", dijo el hombre, con muestras de sereno dolor, junto a su esposa. También se la pudo ver muy compungida y rodeada de sus seres queridos a Julieta, la novia del chico brutalmente asesinado a golpes, además de compañeros de estudios y amigos, que también lo despidieron durante el velatorio.
El viernes pasado por la noche, Fernando fue brutalmente golpeado en la puerta de una disco de la localidad balnearia y por el hecho fueron detenidos once jugadores de rugby de un club de Zárate. El entusiasmo que tenía Fernando Báez Sosa por visitar la costa argentina durante el fin de semana era doble: la felicidad por compartir unos días en la playa con sus amigos de la escuela primaria y secundaria había quedado en un segundo plano. Su gran ilusión era poder celebrar su primer año de noviazgo con Julieta, quien también vacacionaba en Gesell junto a otras amigas.
Este domingo 19 de enero, Fernando y Julieta cumplían un año de novios. Ella le había escrito dos cartas para entregárselas durante la tarde y ambos habían planificado hacer panqueques caseros para comerlos en la playa mientras veían el atardecer. Pero la historia se torció de la manera más trágica e inesperada.
Durante el mediodía de este domingo, 10 minutos antes de las 13, Julieta llegó a la cochería, envuelta en un hilo de llanto constante y sostenida en sus dos brazos por dos familiares. Le dio el último adiós a su novio. El mismo día de su aniversario y en una situación que ningún joven de 18 años imaginó que iba a atravesar. 
Fernando Báez Sosa murió en la madrugada del sábado, después de ser víctima de una golpiza en plena calle por parte de al menos cinco jóvenes jugadores de rugby de entre 19 y 20 años, oriundos de la ciudad de Zárate.
Durante las primeras cinco horas de la ceremonia velatoria, ninguno de los amigos que compartió la trágica noche con Fernando Báez se hizo presente en la cochería del barrio de Caballito, ya abarrotadas por padres del colegio (incluso de otros años y cursos), de familiares y de amigos del joven asesinado.
Sí estaban algunos integrantes del grupo del colegio secundario que, de acuerdo a diálogos por teléfono y Whatsapp con aquellos que viajaron a Gesell, intentaban entender qué ocurrió entre las 3.30 y las 4.30 de la madrugada del sábado en el boliche Le Brique.

Fatalidad
De acuerdo con el testimonio de los amigos del grupo, el problema se inició por un hecho menor dentro del boliche. Los compañeros de la víctima aseguran que Julián, uno de los amigos de Fernando, tropezó con uno de los jóvenes de Zárate y en ese incidente volcó el líquido del trago que llevaba en un vaso sobre la camisa de uno de los rugbiers. Eso provocó una agresión inmediata por parte de al menos dos deportistas contra Julián. Fue allí cuando Fernando Báez apareció para defender a su amigo y para intentar frenar el ataque. Una vez que la pelea se desató, aparecieron los patovicas del boliche, quienes sacaron del lugar al grupo de rugbiers y a Fernando. Al notar que su amigo había sido expulsado, el grupo del colegio Marianista decidió también abandonar el local bailable.
De acuerdo con el relato de los amigos de la víctima, al cabo de unos minutos, Fernando y sus amigos estaban sentados en la vereda de enfrente, cuando uno de los integrantes del grupo recibió un nuevo ataque de atrás por parte de los rugbiers. Entonces se inició una nueva pelea y el fatal desenlace quedó registrado a través de diversos videos filmados por testigos. El cuerpo inerte de Báez sobre el asfalto, mientras los rugbiers continuaban con los golpes y las patadas en la cabeza.

Sospechosos
Hasta el momento, hay 11 detenidos por la muerte de Báez Sosa. Diez de ellos fueron apresados en un chalet de Villa Gesell: Matías Franco Benicelli, de 20 años; Ayrton Michael Viollaz (20), Máximo Pablo Thomsen (20), Luciano Pertossi (18), Ciro Pertossi (19), Lucas Fidel Pertossi (20), Alejo Milanesi (20), Enzo Tomás Comelli (19), Juan Pedro Guarino (19) y Blas Cinalli (18). Mientras tanto, el onceavo detenido es Pablo Ventura (21), quien fue aprehendido en la propia ciudad de Zárate y a quien los diez restantes señalan como el responsable de haber aplicado el golpe mortal. El fiscal Walter Mercuri, de la UFI Nº 8 de Madariaga y quien caratuló la causa como “homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas”, intenta comprobar si Ventura efectivamente se encontraba en Villa Gesell durante la noche del viernes o si descansaba en Zárate, como así afirma su familia.

 

El último detenido declaró y negó haber estado allí

Ayer a la mañana, Pablo Ventura, el último joven detenido por el crimen en Villa Gesell de Fernando Báez Sosa, declaró por 45 minutos ante la fiscalía a cargo de la investigación y negó estar involucrado en la golpiza que tuvo lugar el sábado por la madrugada, en la puerta del boliche "Le Brique". Ventura, que fue arrestado en la ciudad de Zárate, de donde son oriundos los diez jugadores de rugby detenidos, negó ante la Justicia haber estado en la ciudad balnearia y dijo que no tiene nada que ver con el homicidio.
Su declaración no sorprende. Horas antes su abogado, Jorge Santoro, había asegurado que su defendido no había tenido participación en el hecho que provocó la muerte de Fernando, un joven de 18 años y estudiante de Derecho. 
Además, había advertido que contaba con las pruebas necesarias para demostrarlo y adelantó que pediría la eximición de prisión para su cliente.
Pablo Ventura, de 21 años, fue señalado en un primer momento como el joven que se habría "fugado" luego del asesinato. 
Es el único de los detenidos que no es jugador de rugby. Su padre habló con los medios y aseguró sobre la noche del asesinato "fuimos a comer con mi señora y Pablo a un restaurante que se llama La Querencia. 
Nos fuimos de ahí cerca de las 23, luego Pablo salió con amigos y regresó a las 4. Al otro día a las 17 la DDI de Zárate lo vino a detener. No sabíamos porqué, pero nos pusimos a disposición de la Justicia", dijo José María Ventura desde la puerta de la comisaría primera de Villa Gesell. 
Por otro lado, deslizó que amigos de su hijo le comentó que había tenido un problema o discusión con dos de los otros implicados, quienes lo habrían señalado como responsable de la agresión.

 

La autopsia confirmó que hubo un severo traumatismo

La autopsia realizada en el cuerpo de Fernando Báez Sosa reveló que murió a causa de un severo traumatismo en el cráneo. Según indicaron ayer fuentes policiales y judiciales, el joven sufrió una hemorragia interna a causa de un golpe en la cabeza, que no le provocó fractura, pero fue suficiente para causar el deceso.
Además, se constató que el muchacho recibió otro fuerte golpe en la mandíbula durante el brutal ataque, por el cual once rugbiers permanecían detenidos. Los diez deportistas que fueron arrestados en una vivienda que alquilaban en la ciudad balnearia se negaron a declarar ayer a la madrugada al ser convocados a indagatoria por la fiscal.
El abogado contratado por la familia para la defensa de todos ellos, aseguró que no existía entre ellos "un pacto de silencio" e indició que "simplemente ejercieron su derecho". 
El fiscal Walter Mercuri, en declaraciones a distintos medios, reveló que hay entre tres o cuatro jóvenes que fueron identificados como los que golpearon en la cabeza a la víctima, los cuales podrían exponerse a una pena de prisión perpetua. "Hay que dividir. Yo a algunos les imputo la coautoria, que son los que golpearon en la cabeza a Fernando, que se ven en todos los videos. Esos serían coautores. Uno de ellos es el que le aplica la patada que, según la autopsia, es la patada mortal. Después hay partícipes, porque el resto estuvo acompañándolo y también participaron de la pelea, pero con los amigos de Fernando", explicó.

Más dolor
"Es injusto que le pase algo así a un joven de 18 años, pero fue especialmente injusto por Fernando. Porque nosotros sabíamos del esfuerzo que tuvo que hacer en su vida para llegar adonde había llegado. 
Ahora, ninguno de nosotros va a parar hasta que la Justicia actúe contra estos asesinos. No vamos a parar hasta que se haga justicia", afirmó Sergio, uno de los profesores del colegio Marianista en la puerta de entrada del velatorio.

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