El juicio oral contra César Milani por delitos de lesa humanidad ingresa en su capítulo final. Este viernes en La Rioja se realiza la audiencia en la que se espera el veredicto que podría condenar al exjefe del Ejército, acusado por el secuestro, detención y tortura de Pedro y Ramón Olivera.
La causa tiene a protagonistas catamarqueños: Rafael Vehils Ruiz es uno de los fiscales y Enrique Lilljedahl integra el tribunal.
Antes de escuchar el veredicto, el militar tuvo la posibilidad de brindar sus últimas palabras. En un breve discurso, vinculó a la política y los medios con el enjuiciamiento en su contra.
"Este proceso fue producto de una campaña política, mediática y judicial inédita contra un jefe del Ejército. Reafirmo mi firme convicción, de que con mi injusta y arbitraria detención, más que hacerme un daño a mí, se le ha infringido un castigo al Ejército, privándolo de una reconciliación definitiva con el pueblo. Esto es lo que más lamento, ya que así como estuve junto a mis soldados, estuve junto al pueblo. Vemos hoy un Ejército de rodillas, sin equipamiento, lejos del pueblo. Estoy tranquilo, seguro de que me asiste la verdad y la razón", sostuvo ante el tribunal que a las 13 emitirá la sentencia.
Milani está acusado por los hechos que ocurrieron el 12 de marzo de 1977, momento en que una partida de militares, supuestamente liderada por el exjefe del Ejército -por entonces subteniente que revistaba en el batallón 141- ingresó en el domicilio de los Olivera y secuestró a Pedro, y más tarde a su hijo Ramón en su lugar de trabajo.