Una mujer trabajadora al volante fue víctima de un violento robo. El hecho sucedió hace unos días en Tinogasta. “Fue una situación muy crítica que nunca llegué a pensar que me iba a pasar. Hace 20 años que trabajo de remisera”, contó Lorena del Valle Carrizo, una mujer que trabaja en un remís desde los 15 años. Además, es madre soltera.
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Intentaron estrangular a mujer remisera para robarle el auto
Una noche, la mujer se encontraba en la parada que se está en Avenida Perón casi 25 de Mayo, en el centro de la cabecera departamental. Contó que dos hombres, con una tonada distinta, como ‘aporteñada’, se subieron al remís y le pidieron que los trasladara hasta Bº Los Robledo, sector muy alejado de la zona urbana, con calle de tierra, sin iluminación y sin ningún tipo de seguridad.
Cuando estaban muy próximos al lugar indicado, su acompañante de manera automática se colocó una capucha y comenzó a golpearla pidiéndole la recaudación, la ropa que vestía y las llaves del auto, ya que aparentemente pretendían darse a la fuga en el vehículo.
Mientras esto sucedía, la otra persona que se encontraba en el asiento trasero del vehículo estaba comunicada con un tercero a través de su celular, a quien le manifestaba que estaba en problemas aduciendo que no podían concretar el delito programado.
Posteriormente, cuando estos delincuentes se dieron cuenta de que la remisera se resistía a que le robaran el auto, uno de ellos se arrojó sobre ella y comenzó a estrangularla y así, tal vez, poder concretar el delito de robar la recaudación y el auto.
“Traté de comunicarme con la central; pulsé sin que se dieran cuenta. Dije a la central que iba con pasajero sospechoso. En el forcejeo, me apuraban para que les entregara las cosas. Llegamos a Bodega Longo, una calle oscura, se me venía el chico encima. Sacó algo de su mochila; intentó apretarme el cuello. Para defenderme, paré el vehículo. Me golpeó el brazo. Me estaba estrangulando”, recordó.
Según la mujer, luchó contra sus atacantes y, para amedrentarlos, les dijo que estaba con la frecuencia de la Policía. “Al ver la luz de un auto que venía de frente, ellos pensaron que era la Policía y se dieron a la fuga. Lo único que se me vino a la cabeza fue defenderme como sea. Mi pensamiento era ‘mis hijos me esperan’. No voy a cambiar de trabajo hasta que no encuentre otro sustento para llevar a mis hijos. Me seguiré arriesgando”, expresó.