EL ACUSADO DE BALEAR A SU AMIGO PIDIÓ PERDÓN

“Lo veo de reojo que viene, como una sombra… me disparó”

Miguel Federico Ventura está acusado de “tenencia ilegal de arma de guerra” y “lesiones graves culposas”.
miércoles, 14 de agosto de 2019 · 02:05

“En su momento, por instrucción, no pude acercarme a Lisandro ni a la familia. Nunca le pude pedir perdón ni manifestar todo lo que pasó. Hasta la fecha no hubo oportunidad, salvo ahora”, dijo Miguel Federico Ventura (36) a los jueces de la Cámara Penal de Segunda Nominación. Debe responder por los delitos de “tenencia ilegal de arma de guerra” y “lesiones culposas”. Luego optó por el silencio.

El hecho que lo trajo a debate sucedió el 14 de abril por la noche. Ventura y su amigo de toda la vida Lisandro Marcolli estaban en la casa de quien resultó acusado. Se habían juntado para ver la serie Vikingos y para tomar una cerveza. Ventura le mostró un arma calibre 11.25, se tomaron fotos y las compartieron a un grupo de whatsapp para invitar a un tercer amigo –quien nunca llegó-. Minutos después, sucedió el hecho infortunado que quebró la amistad. Marcolli resultó gravemente herido en la pierna izquierda; la bala afectó una arteria y debió ser asistido de urgencia.

De acuerdo con la investigación, impulsada por el fiscal de Instrucción de Cuarta Nominación Ezequiel Walther, la prueba del guante de parafina o dermotest realizada a Ventura demostró que había restos de pólvora en sus manos. Estuvo detenido por el suceso y tras ser indagado por el delito de "lesiones graves culposas”, una figura penal que es excarcelable, quedó en libertad. En la indagatoria Ventura declaró y relató que todo se trató de un accidente.

El debate comenzó ayer. El Tribunal está integrado por los jueces Rodolfo Bustamante, Luis Guillamondegui y Alicia Cabanillas. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Gustavo Bergesio, quien está acompañado por el abogado Daniel Ortega, en representación de la querella y de la acción civil. El abogado Víctor García ejerce la defensa del imputado.
A su turno, Lisando Marcolli, el principal testigo, contó su versión de los hechos. Recordó que él y Ventura eran amigos de la infancia, desde los cuatro años. Esa noche Ventura fue a su casa a buscarlo para ver la serie Vikingos.

En la casa de Ventura –donde se encontraban los padres del joven-, pasaron a una habitación y allí el dueño de casa le mostró el arma a su amigo. “La vemos; la tuve en mi poder. No tuve temor; tenía conocimientos mínimos y lógicos”, reconoció. Con el arma en la mano, se tomaron fotos y las enviaron a otro amigo, para que viniera. Luego, le devolvió el arma.

“Lo veo de reojo que viene, como una sombra… Me disparó. Me apoyó el arma. No fue en el segundo que se la devolví”, detalló.
Tras el disparo, la familia Ventura llamó una ambulancia. Los primeros auxilios y demás atenciones los recibió en el Hospital San Juan Bautista, donde estuvo cuatro días en coma inducido, y después fue derivado al Hospital Italiano, en Buenos Aires. La rehabilitación tampoco fue fácil y las secuelas persisten.
“Corrió peligro mi vida. Fue todo un drama”, aseguró. A la vez, precisó que se le necrosó el tejido y que debe utilizar una venda elástica. También se le provocó una lesión y perdió sensibilidad en la pierna. 

Según Marcolli, debido a esa  herida de bala en su pierna, le quedaron secuelas crónicas: camina con una férula y tiene problemas vasculares. “Es un drama que sigo viviendo por un hecho que no hice. No puedo llevar a mi hija a correr al parque. No puedo llevar la vida que tenía antes”, expresó. Además, el joven resaltó que no hubo disculpas por parte de quien fuera su amigo ni tampoco “un ‘qué necesitás’”. Marcolli comentó que le gustaría que “tome conciencia de su acto y asuma la responsabilidad”. Pese al hecho infortunado, reconoció que fue auxiliado en la casa de la familia Ventura y que Federico lo acompañó al Hospital, donde fue detenido.

Investigación
Entre los testigos también se presentó Denis Chayle, personal policial que por entonces se desempeñaba en la División Homicidios de la Policía de la Provincia. Ante los jueces, recordó que se convocó a esta División por tratarse de un hecho con un arma de fuego con una persona herida. 

El numerario policial contó que Ventura habría adquirido el arma “por protección” porque se dedicaba al préstamo de dinero. El presunto vendedor habría sido Mauro Orce, quien estuvo involucrado en un primer momento en el crimen de María Eugenia Rojas, ocurrido el 29 de enero de 2013. No obstante, meses después, Orce fue sobreseído y Damián “Bebe” Cano fue condenado a prisión perpetua por este crimen, el 11 de agosto de 2015.

Si bien Chayle no es un perito balístico, sí tiene experiencia en el uso de armas. El uniformado tomó el arma secuestrada y la revisó. Tras manipularla consideró que esta pistola calibre 11.25 “es un arma celosa, de las más letales”. Además, destacó que esta arma causa “daños considerables”. A la vez, indicó que “sí o sí hay que remontarla”.

A su turno, se presentó Tomás Ripio Guzmán, también amigo de Ventura y de Marcolli, quien estuvo invitado a la ‘juntada’ aquella noche pero quien no llegó al encuentro. El joven contó que lo habían invitado pero no fue. La invitación llegó a través del grupo de whatsapp de los tres amigos “Salvemos a Luisito”, con una foto: Marcolli tenía el arma en cuestión en la cintura.
“Después me enteré que Lisandro estaba internado y que se salvó de milagro”, recordó. Según Ripio Guzmán, nunca vio a sus dos amigos con armas.

El debate pasó a un cuarto intermedio para hoy. Está previsto que la audiencia se reanude a las 10.30 con la presencia de más testigos.

Amigos de toda la vida, casi hermanos

Libia Lucila Barrionuevo, la madre de Federico Ventura, fue otra testigo que se presentó en la audiencia de ayer. La mujer recordó que su hijo estaba con “su ex amigo Lisandro” en la habitación de él. “Mi hijo dijo ‘mamá, llamá una ambulancia’”, precisó. Su hijo traía a Lisandro Marcolli herido y que, ante esta situación, le hicieron un torniquete, contó. Luego, el SAME lo llevó al Hospital San Juan Bautista. 

A preguntas del fiscal Bergesio, la madre contó que considera al joven Marcolli como “ex amigo” porque “fue un accidente”. Recordó que su hijo y el joven Marcolli son amigos desde jardín de cuatro años. “Era como un hijo para mí y sé que mi hijo era como un hijo para sus padres. No tendríamos que estar aquí. Eran muy fieles entre ellos, muy compañeros. Tenían una amistad limpia y sana. Fue un accidente”, expresó conmovida. Además, la mujer aseguró que en su casa no había armas. “A las armas las carga el diablo”, explicó.

La última testigo fue Martina Luna, esposa de Lisandro Marcolli. “Es volver a vivir el peor momento”, expresó. Según la joven, el desafortunado hecho marcó un antes y un después. “Nuestra vida cambió para siempre”, dijo. La esposa admitió que si bien eran amigos de toda la vida, “no me gustaba esa amistad”. Explicó que se debía a que Ventura tiene “una vida antagónica. A nadie le sorprendió que tuviera un arma”.