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REYERTA EN EL BARRIO VIRGEN NIÑA

“Lo que pasó esa noche cambió mi vida por completo”

Gabriela Argañaraz fue excarcelada, pero aún permanece imputada por el hecho de sangre en el que falleció un joven.
2 de julio de 2019 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

La noche del 16 de junio del año pasado en el barrio Virgen Niña, en la zona sur de la ciudad, Braian Luján habría pasado por el frente de la casa en donde estaba Hernán Ulises Chanampa, otro imputado, y le ofreció una bicicleta. Éste lo insultó y lo agredió con un palo, lo que le provocó la fractura del tabique nasal. Luján se fue hasta la casa de los Garribia y pidió que lo ayudaran para vengarse. Los tres, Luján y Luis Américo Garribia (17) y su hermano Nicolás Garribia fueron a buscarlos y ahí se trenzaron en lucha. Primero se pelearon con Chanampa hasta que salió Claudio Mauricio Olivera, también imputado, con un cuchillo con el que le asestó un puntazo en el pecho a Américo. El saldo de la riña fue la muerte de Luis Américo Garribia (17) y su hermano Nicolás Garribia fue gravemente herido aunque falleció semanas más tarde a causa de una leucemia; Braian Luján resultó con heridas. Gabriela Argañaraz fue imputada por los delitos de “lesiones leves” y “homicidio en grado de tentativa”. Ayer, después de un año de esta violenta reyerta, pudo recuperar la libertad aunque todavía está vinculada con el violento episodio.

“Lo que pasó esa noche cambió mi vida por completo. Yo estaba en mi casa y en un momento sentí un ruido. Vi a una persona, que después supe que era de apellido Luján. A todo esto salió mi pareja y lo golpeó en la calle. El sujeto se fue y al rato volvió. Estaba en el cordón de la vereda y lo vi llegar con otros muchachos, se metieron en mi casa. Rompieron la puerta de ingreso y entraron a mi casa. Fue una situación desesperante porque mi casa no tenía ventana y no teníamos forma de salir. Pedí ayuda a la policía dos veces desde adentro de la casa”, contó a El Ancasti TV.

Gabriela recordó que tiraban piedras al techo de su casa, que había gritos y patadas. Intentó realizar una denuncia en la Unidad Judicial de su barrio. No sabía lo que pasaba pero vio sangre, un cuchillo y daños.
“En la Judicial me dijeron que no me podían tomar la denuncia porque no había gente, que vuelva más tarde. Regresé a mi casa y al rato me comunicaron que tenía que volver a la Judicial porque una persona había fallecido a varios metros de mi casa”, recordó.

Entonces, comenzó el calvario. Según su relato, los investigadores querían que dijera dónde estaban su pareja y su amigo pero ella no sabía. Estuvo detenida 24 horas y como no había elementos que la vincularan con esta reyerta, recuperó la libertad.
“A los cinco o seis días me informaron que quedaba detenida porque uno de los hermanos Garribia y Luján me involucraban en el hecho.

Luján dijo que yo le había pegado con una silla y Garribia dijo que yo lo reduje del cuello para que mi pareja lo pueda apuñalar. Y yo estoy segura de que no me pudieron ver por las dimensiones de la casa y porque estaba toda oscura.
Estuve un año detenida y la verdad no le deseo a nadie lo que pasé, lo que pasó y lo que sigue. La desgracia entró a mi vida de la mano de Luján, y a la vida de todas las familias involucradas”, expresó.

Palabra de madre
En marzo, Marta Fernández, mamá de Gabriela, clamó por su inocencia y pidió por su excarcelación. “Si antes decía que mi hija es inocente, ahora lo reafirmo: es inocente. Los querellantes, públicamente, dijeron que no hay ADN que complique a mi hija. ‘De la mujer no hay nada’, se dijo. Ahora estoy esperando qué solución da el fiscal. Toda la gresca se armó en la puerta de calle, en el patio y en la cocina. Cuando Luján entra, ella queda en el salón, en el único lugar donde ella podía ‘disparar’”, había expresado. n

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