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UN AVANCE SIN FRENO de una metástasis social

Drogas “baratas”: un factor común que se presenta en varios hechos delictivos

Robos, agresiones a familiares y hasta intentos de suicidio están atravesados por este consumo problemático.
9 de junio de 2019 - 04:05 Por Redacción El Ancasti

Un joven es arrestado por la Policía; su madre había contado que la amenazó y la golpeó. A un adolescente, entre dos jóvenes, le arrebataron violentamente la mochila. Un muchacho intentó poner fin a su vida; la Policía pudo llegar a tiempo para intervenir. Se trata de distintos hechos aislados en distintos puntos de la ciudad y de la provincia. Aparentemente no hay conexión entre estos y los protagonistas ni siquiera se conocen. Sin embargo, hay un común denominador: las drogas.

En ocasiones, puede tratarse de un consumo problemático y otras veces de una adicción. Fuentes consultadas por El Ancasti advirtieron que no se trata de sustancias estupefacientes ‘caras’, como la cocaína, el LSD o la marihuana, sino más bien de sustancias accesibles que se consiguen como caramelos. Pese a la legislación vigente, que estipula la venta controlada de sustancias como psicofármacos y pegamento, continúa la canilla libre. Se suman otras, como la nafta y la creatividad o necesidad de satisfacer este impulso por calmar su sed, los lleva a consumir sustancias impensadas.

En este sentido, no se puede precisar, como si se tratara de un eterno interrogante, ‘quién está primero, el huevo o la gallina’, si se consume para delinquir o si delinque para consumir. No obstante, para los funcionarios judiciales resulta innegable que el consumo de sustancias y las adicciones se cruzan con el delito.

En la instancia de debates, los acusados reconocen ser adictos y en más de una ocasión los tribunales en sus fallos, dada esta situación, ordenaron que se garantice el tratamiento de rehabilitación.

En la última semana, un joven de 24 años fue condenado a tres años de prisión en suspenso. Llegó a debate acusado por cuatro delitos: “robo”, hurto”, “lesiones” y “desobediencia a la autoridad”; el joven reconoció que el consumo de drogas lo metió en problemas. Actualmente, se encuentra realizando un tratamiento de rehabilitación en otra provincia. En el veredicto, se indicó que debía continuar con el tratamiento, entre otras pautas de conductas que se fijaron.

“Me traicionó la droga, la vida. Desde hacía unos días venía consumiendo cocaína. Me saqué e hice lo que hice. Estoy muy dolido. Pido mil perdones. No sé… La agarré, me asusté pero le dije que no quería hacerle daño. Le até las manos y las piernas y le puse un cordón en el cuello. La dejé ahí y le dije que se quede tranquila. Me fui a buscar dinero y nunca encontré nada. Tenía un grabadorcito que me llevé y lo regalé”, había contado Cristian Rojas, un acusado de homicidio en ocasión de robo,  ante el fiscal que investigaba el caso. El imputado fue condenado a 14 años de prisión y en los fundamentos de la sentencia se advirtió que “sin lugar a dudas demostró cierto grado de peligrosidad y empecinamiento delictivo, al ejercer una excesiva violencia que terminó con la vida de la víctima”.

Caldo de cultivo

El consumo problemático de drogas también se observa en el ámbito del Fuero de Familia. Fuentes consultadas indicaron la presencia del alcohol y de otras drogas en los casos de violencia familiar como uno de los factores de conflicto. A fin de prevenir este tipo de situaciones, advirtieron que se debe poner atención en la prevención de los potenciales causales de violencia.

También se consideró que los indicadores de violencia pura son muy escasos. No obstante, se remarcó que al consumo problemático de alcohol y de otras sustancias, suelen sumarse otros factores tales como la falta de educación y el desempleo. Todos estos factores al fusionarse generan un contexto violento, muchas veces en la misma casa y en los Juzgados de Familia suele tramitarse como “violencia familiar o de género”.

Descontrol bajo la Ley

Tanto la Provincia como la comuna capitalina tienen normas que establecen sanciones a quienes vendan productos químicos que contengan tolueno, con la salvedad de que se refieren a personas "menores de 21 años".

Se trata de la ley Provincial Nº 5086 y de la ordenanza 3903, que determinan restricciones, sanciones y multas para quienes comercializan pegamentos con tolueno a adolescentes y jóvenes que tienen menos de 21 años. En 2015 entró en vigencia la Ley Provincial 5.410 de Control de Expendio de Psicofármacos, Psicotrópicos y Sustancias Psicoactivas.

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