Ocupó el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Segunda Nominación, imputado por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo”, “abuso sexual simple agravado por el vínculo y la convivencia” y “amenazas”.
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Condena de 11 años de prisión para un padre abusador
Por tratarse de un delito de instancia privada, el debate se desarrolló a puertas cerradas, a fin de preservar la identidad e integridad de las víctimas. Sin embargo, fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que frente a los jueces Rodolfo Bustamante, Luis Guillamondegui y Jorge Álvarez Morales, el padre acusado confesó y aseguró que los hechos fueron ciertos, pero aclaró que no hubo amenazas. De esta manera, pidió perdón y manifestó arrepentimiento.
Dada su confesión, se desistió de la presencia de los testigos. El fiscal Gustavo Bergesio pidió una pena de 12 años de prisión por los delitos por los que venía imputado. La asesora de Menores, Carolina Acuña, compartió lo solicitado por su par del Ministerio Público Fiscal. En tanto que la defensora oficial Silvia Guzmán, si bien adhirió a la acusación del representante del fiscal Bergesio, peticionó una pena de 10 años de prisión.
Tras un cuarto intermedio, los magistrados dieron a conocer el veredicto. Por unanimidad, lo hallaron culpable por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo” y “abuso sexual simple agravado por el vínculo y la convivencia” y lo absolvieron por el delito de amenazas. En consecuencia, lo condenaron a 11 años de prisión.
De acuerdo con información a la que accedió este diario, el caso se denunció hace unos años. Los abusos salieron a luz cuando la hija mayor quedó embarazada de su propio padre y se animó a denunciar. Tras la investigación pertinente, se advirtió que una niña pequeña también era víctima de los ultrajes de su padre. El hombre esperó el debate en libertad y tras el veredicto, regresó al Servicio Penitenciario de Miraflores, con una condena de 11 años para purgar.
Peligro
El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas de violencia extrema que pueden sufrir niños, niñas y adolescentes. Profesionales en esta temática indicaron que estadísticamente está corroborado que la mayoría de los abusos sexuales infantiles tienen que ver con ámbitos privados y, generalmente, son intrafamiliares. Existen más posibilidades de que el agresor esté dentro del grupo familiar, se advirtió. Ello no excluye que suceda afuera, se aclaró. Al estar adentro de los grupos familiares es mucho más difícil establecer las barreras o medidas de protección necesarias para que esto suceda porque naturalmente uno está menos preparado y predispuesto a que esto suceda.
En este sentido, se remarcó que la gran mayoría de las víctimas serán niñas o adolescentes mujeres (ocho o nueve de cada 10). Además, el 70 % de las adolescentes víctimas no dirá jamás que fue abusada ni buscará ayuda. En cuanto al abusador, estadísticamente éste será hombre y es una persona que la víctima conoce y en quien confía. Los estudios afirman al respecto que algo más de la mitad de esas agresiones sexuales sucederá en la propia casa del niño o en la de los abuelos.