Cinco jóvenes que disfrutan del senderismo de montaña como pasatiempo habían organizado una travesía. Tenían planeado una caminata nocturna, en la madruga del domingo, para regresar esa misma noche. Sin embargo, las inclemencias del tiempo hacia la zona del Ambato impidieron que pudieran retornar en tiempo y forma, de acuerdo con lo planeado.
Preocupada porque su hermano no regresaba, Liliana Nieto se presentó en la Unidad Judicial Nº 8, en la zona norte de la Capital, para denunciar la desaparición de Andrés Nieto. Asentó que una amiga en común le informó que su hermano Andrés había organizado una caminata en El Rodeo para el sábado por la tarde junto con un grupo de chicos. Dado que no tenía noticias de su hermano, fue hasta su casa y no lo encontró. Entonces comenzó a preocuparse.
Afortunadamente, su hermano y el grupo de caminantes “Entusiastas del sendero Catamarca” aparecieron el lunes al atardecer. Andrés Nieto, guía del grupo, contó que la travesía estaba organizada para el domingo a las 2 en cerro Pabellón, por la ruta provincial Nº 4, hasta el kilómetro 22, a fin de hacer cumbre, a buen ritmo, en 16 horas. Luego comenzaron a descender por la misma ruta hasta llegar nuevamente a la ciudad. El retorno estaba previsto para ese domingo a las 22.
“Tuvimos un inconveniente en la bajada de la cumbre por el mal tiempo, la neblina y llovizna. Decidimos esperar hasta que se despejara. No había visibilidad para avanzar”, contó. Eran las 20 y seguían en el mismo lugar. Dadas las condiciones, por seguridad, decidieron quedarse arriba en un refugio, para dormir y esperar a que sea el mejor momento para avanzar con buena visibilidad. “Retomamos la caminata el lunes a las 8, con buen clima para el descenso hasta llegar el arroyo El Durazno. Dos de los integrantes se alejaron del grupo sin avisar y los otros tres nos demoramos en buscarlos, subir y bajar, entre gritos”, recordó.
A las 11, luego de tres horas de espera para retornar el grupo completo, aún o estaban reunidos. Los dos chicos que faltaban se habían desviado en el río El Tala, por una senda. “Tratamos de pensar en positivo y nos propusimos los tres en ir hasta Los Mimbres, pensando que podrían ir bajando a la ruta. Preocupados en esta búsqueda, logramos verlos que iban en buen estado y bien encaminados por la senda para reencontrarse en el vehículo y retornar a la ciudad. Venían cinco minutos adelante nuestro. Al llegar al vehículo con la esperanza de regresar los cinco, un baqueano de la zona nos comenta que estaba un móvil y recién se lo lleva a los dos muchachos”, precisó.
El guía aseguró que tanto él como los cuatro senderistas se encuentran bien, cada uno con su familia. Al mismo tiempo, agradeció la preocupación y atención.
Aparición Luego de conocerse sobre la denuncia, personal de la Comisaría Quinta, de la zona oeste de la Capital, llegó al lugar para iniciar la búsqueda. Dado que habían pasado las horas y no había novedades sobre los caminantes de montaña, aficionados al endurismo y al rescate comenzaron a correr la voz para organizarse y armar una comitiva. Sin embargo, la buena fortuna obró. Al arribar los policías de esta comisaría, se encontraron con los senderistas, que recién habían bajado de su dificultosa travesía.